
Por qué la fotografía…
De pequeña guardaba en una cajita el olor de un día en concreto. Creía que de este modo lo guardaría intacto, aún con el paso de los años…
Realmente creía en ello. Como lo hacia con tantas cosas fruto de la inocencia y mi niñez.
Pero pasaron los años y mi obsesión por eternizar un momento en especial siempre ha estado presente. No ya lejano, sino este presente que formará parte de un pasado una vez acabe de escribir estas líneas…
El hecho de poder, de alguna manera extraña, parar el tiempo es lo que más me fascina…
Y la fotografía, una vez en mis manos, posee la magia de devolverme a la vida ciertas escenas, sensaciones y sentimientos concretos. Sólo ella sabe retratar a la perfección mi mundo y mantener intactos mis recuerdos: la lluvia caer mientras sostengo una taza de té caliente, el olor a tierra mojada, un mordisco de aquel pastel que mi madre preparó, la estancia de mi hogar un día de auténtico silencio, pequeños detalles que la naturaleza nos brinda.
Todas aquellas cosas que alimentan mi alma y dan un sentido a mi pequeño y frágil mundo.
Aquí os muestro una parte. El principio de un largo recorrido.
Los pequeños detalles y la luz…
Me obsesionan los pequeños detalles por ello mi fascinación por coleccionar objetos y lugares. Trabajo siempre en exteriores. Da igual el lugar. En medio de un bosque, en la playa, un jardín, en medio del bullicio de la ciudad, en la terraza de una cafetería…
Lo importante es explotar al máximo una luz natural para que la instantánea sea lo más espontánea posible. Alejada de estudios fotográficos y flashes creo que la luz es el elemento principal para que una fotografía transmita.
Personalmente me gusta realzar las expresiones y pequeños detalles de la persona. En ellos destaca la diferencia. Su signo de identidad.
No me gustan las poses convencionales sino aquellas con las que el modelo se sienta cómodo.
Persigo aquellos colores y tonos relajantes para la mente. Que evocan sensaciones especiales. Difíciles de olvidar.
El plasmar el día a día y encontrar belleza en aquellas escenas cotidianas es mi única pretensión.