Tengo la firme convicción de que no somos libres,
ni podemos dirigir nuestros propios planes a una determinada dirección.
Siempre existen “peros”, “yo haría” “yo debería”.
El “yo haría” implica un mandato.
No me gusta que me manden.
Soy callada, algo introvertida,
pero no por ello dejo de tener mis propios ideales, formas de ver y pensar.
Y actuar.
No me gusta que me corten las alas gratuitamente.
Tengo miedo de hablar,
creo que no podría controlar la rebeldía
que existe en mí.
.
Y la gente no esta acostumbrada a que se le diga lo contrario…
por qué me debo de acostumbrar yo?
nuevo comienzo
El lunes llegamos a casa después de haber pasado los tres días más maravillosos que recuerdo en los últimos 3 años.
Lo cierto es que mientras óscar conducía por la autopista, rumbo al famoso túnel protagonista de esa especie de mundo paralelo entre lo de siempre y lo nuevo, yo no conseguia desconectar. Es más tenía la sensación de que obligaba a mi mente hacerlo y eso me daba jaqueca. Sentía mi frente ardiendo, la cara aletargada… Y pensaba una y otra vez “lorena, como no cambies el chip no vas a conseguir “purificarte”"
Pero no sé cómo, ni en qué momento lo conseguí. Supongo que como decía anteriormente, cuando pagas esos 4,45 euros del tunel y lo cruzas de un sopetón viendo tu misma isla pero con otros ojos. Más limpios, llena de más naturaleza viva y mucha, mucha tranquilidad.
Como si hubiesen pasado unos cuantos años. Y yo volviera a casa.
Todo seguía igual.
El hotel situado en el mismo centro, enfrente de la vieja estación de tren, superó con creces nuestras expectativas. Y me sentí bien por haber elegido correctamente. Creía que mi capacidad de elección la había perdido hace tiempo y l ocierto es que no. Di en el clavo. Ese pequeño y encantador hotel pareciera que llevaba puesto nuestro nombre. Perfecto.
Nos quedamos solos esos 3 días. El hotel hasta nuestra llegada habia estado lleno. Y Marta, la que llevaba el mando en esos momentos no paraba de decirnos:” Ahora estareís como reyes.”
Y tuvo razón.
Nuestra habitación de ensueño, los desayunos inexplicablemente deliciosos y presentado con un gusto exquisito. El trato de Marta y su marido Antonio más que excelente.
Fuimos como sus salvadores. Sobretodo de Marta quien pareciera haber estado esperando nuestra llegada para desahogarse y hablar sobre su vida. Algo dura pero llena de esfuerzo, trabajo y optimismo.
Confianza hasta límites insospechados que nos hacia sentir como en nuestra propia casa.
No podemos mentir, apenas salíamos al centro a comer, tomar un café y poco más. Vuelta al hotel y a nuestra hermosa y gran habitación.
Eso si, no faltó alguna ecapada por elp ueblo de al ladito: Fornalutx. Allí fotografié la belleza de unos almendros.
Y volvimos.
Y me siento más serena, más ilusionada y feliz.
Bueno, lo más notable fue que óscar sin yo tener ni un ápice de idea, me pidió matrimonio regalándome un precioso anillo de compromiso.
Una boda que realizaremos en la más pura intimidad. Nuestros padres y hermanos. Algo sencillo, que no se haga notar.
Como si ese día fuera igual que otro pero con matices de nuevos comienzos…
Eso mismo,
nuestro nuevo comienzo.
Sólo espero que sean iguales que nuestros 10 años juntos.
mientras el mundo se deshace,
las personas nos quejamos
y enfermamos.
La naturaleza no.
Sigue su proceso natural,
ofreciéndonos belleza,
brotando una y otra vez
intentando captar nuestra atención…
y ofrecernos la verdadera perspectiva.
…
Pero algunos prefieren
seguir siendo ciegos.



.

mientras escucho las increibles canciones de Swell Season. Música que recomiendo encarecidamente, me doy cuenta de que mi cuerpo ha sufrido un parón. Hace dos semanas esaba algo más delgada. El gimnasio habia dado sus frutos pero con la semana de gripe de óscar y mi resfriado nos ha sido imposible volver. Hasta hoy.
Mi plan propuesto para encontrarme fisicamente muy bien para este mes, especialmente para el sábado ha sido un fracaso. Enfermedades, comidas abundantes lo ha echado todo al traste pero considero que mi humor va en ascenso cosa que hace que ese estado exterior se disimule con alegría. Y me siento bien por ello. Ya soy capaz de mirarme al espejo y ver algo “bonito” en mi.
Supongo que las cosas no se planean. Y más aquellas que luego salen mejor de lo que uno esperaba. Así que me dejaré llevar.
Tengo varios proyectos en mente sobre mi fotografía. En cuanto vuelva de mi pequeño viaje trascendental quiero realizar un libro con las fotografías analógicas realizadas durante esos pocos días. Ya estoy pensando el título. Creo que es uno de mis mejores proyectos. Quiero hacerlo bien. Ahora sí.
En cuanto vuelva también tengo pensado estudiar y trabajar. Las heridas de mi mente estan poco a poco cicatrizando.
En fin, que aburrida soy cuando veo las cosas con mucho más optimismo.
Si te digo yo, que nunca sales ganando al 100%…
habrá que echar mano de mi melancolia.
…
logra salvarme.
.
Dedico este post a Lena.
De pequeña siempre estuvo ahí aunque de otro modo, no como mi gran amiga, sino como la chica que cuidaba a modo libre y esporádicamente a mi hermana. Nos separaban unos 5- 6 años. Recuerdo como si fuera ayer, como nos encontrábamos en la habitación de mi tía Laura. Ella sosteniendo en sus brazos a mi hermana Raquel y yo detrás, como de costumbre.
Le pregunté: Magdalena, existen los demonios? y los extraterrestres? cómo son? Por aquel entonces me interesaban estos temas. Nadie queria serme franca y responder a las preguntas impertinentes de una niña de 8 años. Pero acudí a ella, sabia que inventado o no, obtendría una respuesta clara.
“Si, si existen los extraterrestres.”
Y me contaba historias en las que hablaba sobre la abducción y otros conceptos que había leído en alguna revista y creía firmemente.
Me gustaba porque era lo suficientemente madura para tomarla en serio, pero a la vez todavía niña como para creer que lo que decía era verídico.
Nunca más le seguí la pista.
Hace unos años dió a luz a su pequeño Uriel. Y por causas del destino mi hermana comenzó a frecuentar su casa y a cuidar de un modo totalmente libre y de forma esporádica a su hijo.
Hasta ahora.
Con la edad y los sucesos, una deja de creer en los cuentos de hadas y también en la amistad.
En mi opinión la AMISTAD es una utopia.
y pese a que lo parezca, dejé de creer en ella hace mucho tiempo. Ya ni recuerdo…
Pero está ella. Y es algo más que una amiga.
Sabes cuando alguien te mira a los ojos y es capaz de contarte sus sentimientos más profundos sin verguenza, sin máscaras ni artificios? Así es Lena. Tanto para lo bueno como para lo malo.
Porque para ser un amigo no basta con estar ahí apoyándole en sus penas, sus tristezas, sino que, como decía el gran Oscar Wilde, se necesita de una sensibilidad fuera de lo común para aceptar los éxitos de esa persona. Y estar también en lo bueno, en su felicidad.
Nuestra amistad es clara, sin cosas calladas que luego resurgen en forma de rencor en el momento más inadecuado. Aquella que puedo llamar a las 2 de la mañana y que puedo tener en 5 minutos al pie de mi cama escuchándome, aconsejándome…
Compartimos gustos, pasamos horas hablando sobre temas que sabemos que sólo nosotras podemos contarnos.
Me siento afortunada y feliz por tenerla.
pd: si me dejas, en un futuro me gustaría escribir tu historia…
carpe diem!
Se acerca el día de mi 10 aniversario. Parece mentira, y aunque sea una frase ya hecha”parece que fue ayer”
No voy a mentir. No me parece que fuera ayer .
Tengo la convicción de que, con el paso de los años, las personas mejoramos ( como el buen vino). Quizás en serenidad, madurez. Por contra, estamos atados de pies y manos, proclives a perder poco a poco el mínimo resquicio de imaginación, increduliad y rebeldía que en nuestra niñez-adolescencia nos caracterizaba.
Quiero quedarme con lo bueno y con lo que queda y está por venir.
Pero tampoco quiero pensar demasiado.
A mis 17 años empezé a emplear la frase ( también hecha) de”Carpe Diem”;. Y lo he de admitir, creo que todavía no sabía el verdadero contenido de esas palabras. Pero me dió igual, lo utilizaba como lema en aquella época.
Creo que a mis 27 años ya es hora de llevarlo a la práctica en toda su totalidad.
Dentro de poco estaré relajada en algún lugar de la isla.


