de lo que fuiste y perdiste por el camino

Llevo tanto tiempo desaparecida, que me he prometido no poner ningún tipo de excusas.

Estos días, no sé por qué razón, he recordado nuestro viaje a Helsinki en Julio de 2012. Quizás porque cuando estoy agotada de tanto calor, mi mente retrocede a aquellos momentos de verano donde no pasé tanta. De hecho, Helsinki fue frío. Me sorprendió muchísimo el frío que hacia en esta época. Para mi algo impensable. No venía muy preparada. Menos mal que me llevé unos vaqueros que fueron los que me salvaron la vida. Incluso allí tuve que comprarme unas medias porque por la tarde noche no aguantaba.

Creo que empecé hablando de Helsinki en una entrada. De nuestra experiencia, pero me quedé a medias (para variar). Y hoy, tengo las santas narices de subir unas instantáneas que bien podrían pertenecer a cualquier lugar ya que no se ve nada del exterior, en fin!, cosas mías.

 

Supongo que nada está así, al azar. Supongo que necesitaba volver a reencontrarme con estas imágenes. En este caso, las capturas de comida, de los platos, las mesas. Con lo que más he disfrutado fotografiar todos estos años.

Pero de pronto dejé de tomar este tipo de fotos. A ver, no me castigo. Creo que va por etapas. La mía fue larga, luego caí en una especie de no inspiración y ahora estoy en un punto donde quiero volver a reencontrarme con esa Lorena que tanto disfrutaba y se le iban los ojos a espacios, detalles que pasan normalmente desapercibidos por los demás. Pero no me hallo. Y quizás subo estas fotos para volver a sacar esa parte de mi.

Por fin puedo afirmar algo que llevo tiempo reflexionando, barajando con mucha objetividad.

Abandono la fotografía de forma profesional. Le digo adiós (no sé si para siempre, pero si durante un largo tiempo).

Creo que debo dejar pasar el tiempo y estoy segura que durante ese largo tiempo, yo pueda volver  a aflorar mi verdadera esencia como antaño.

No quiero ser la fotógrafa que soy ahora. Con presión, sin inspiración. No me gusta lo que veo a mi alrededor. No me gusta el momento álgido que sufren algunas aplicaciones como instagram al que adoro pero me hace ver una realidad y yo no estoy preparada para seguir ese ritmo. Quiero y necesito bajar del vagón al que estoy subida hace mucho tiempo.  Bajar, sacar mis maletas, quedarme sentada en un banco viendo como se va ese tren lentamente mientras yo me despido y me preparo para refugiarme en mi interior. Lo tengo abandonado, me siento perdida.

Creo que pocas personas entienden lo que estoy contando. La fotografía es mi sueño y mi pasión, pero no es mi negocio tal y como necesito que sea. Ahora siendo mamá me he dado cuenta de ello. He tenido mi momento para experimentar, crear, caer y levantarme. Pero necesito recoger frutos. Y ahora mismo estoy pasando por una época de mucha sequía en todos los niveles.

Así que quiero bajar.

Para vivir.

Para cansarme de trabajar en todos los sentidos y luego poder desconectar de unas merecidas vacaciones.

Para poder ir a lugares como Vapiano en Helsinki, un lugar con una estética preciosa, comida deliciosa y ver que mis ojos se inspiran con todo.

Necesito bajar.

No del todo. No de forma personal, en mis proyectos fotográficos que siempre estarán ahí. No en mis libros que volveré a poner a la venta o en mi pequeña tienda online que abrí hace poco. O incluso este blog.

Quiero abandonar las prisas, el ser lo que uno no es para llegar al mismo nivel, abandonar los remordimientos porque crees que nunca lo intentaste y eres una cobarde, abandonar esos nervios al afrontar una sesión de fotos porque crees firmemente que no estarás a la altura. Abandonar la desidia, la desazón, el estar poco inspirada porque realmente sabes que no haces lo que te gusta;

fotografiar un detalle,

los posos de una tacita de café,

un plato de pasta como si fuera lo más hermoso que jamás viste.

Lo simple y cotidiano.

Y sentirte viva.

Para volver a ser lo que un día fui y no perderme  más por el camino.

 

 

Tu Primer Cumpleaños

Han pasado 10 meses desde tu Primer Cumpleaños, el primer año de vida…

Y mamá sin subir una entrada para mostrar en su blog lo que fue un día importante para ti. Han pasado ya 10 meses, vamos, que esta entrada viene demasiado tarde. En dos meses ya mi pequeño hombrecito cumplirá 2 añitos, empezará la guardería, sus clases de natación, uf, si es que el tiempo vuela!

Antes de mostrar alguna foto, decir que quizás tu cumpleaños no fue tan idílico como había imaginado. Y es que cuando planeas demasiado las cosas, nada sale como uno espera. Lección aprendida.

La noche anterior  a tu cumpleaños, no paró de llover y en el pueblo nos quedamos sin luz. Al día siguiente amanecimos así, seguíamos sin electricidad y  no tuvimos luz hasta una hora antes de que vinieran los invitados. Mamá no pudo lavarse el pelo ni plancharse la ropa que tenía pensado ponerse porque no contaba con no tener agua caliente ni electricidad. A mamá casi le da algo. Literalmente. Fueron unas horas de correr y muchos nervios.

Celebramos tu cumple en un local del pueblo que alquilamos para que  tuviéramos espacio suficiente y es que, pese a ser muy de celebrar las cosas en la intimidad, quisimos que en tu primer cumple viniera toda la familia, vecinos, amigos que tanto se había preocupado por ti y alegrado por tu llegada.  En ese local y por el día tan horrible que nos hizo, había falta de luz natural, el espacio era tan grande que no había manera de convertir ese espacio en algo acogedor. En fin…

Pero tu no te diste cuenta y creo que medio alucinabas y medio ni sabías de qué iba todo. Solo sé que la misma mañana de tu cumple te preguntamos qué que edad cumplías…

Y nos respondías que…

 

Estas son algunas fotos que pude tomar con mi cámara digital. He de decir, que hice muy poquitas fotos. Muy pocas. Nada a lo que tenía planeado, pero los nervios para que a todos los invitados nos les faltara comida hizo que no tuviera ni tiempo. (vale, el día no acompañó nada). Os muestro aquellas fotos en las que no salen los invitados.

preparé un mural con fotos haciendo un recorrido de Nico desde que nació hasta su primer año.

Carla y Nico

no tengo una foto decente de la gran mesa de platos salados que había. Una pena que por los nervios apenas probara bocado pero estaban deliciosos. Sobretodo unos sandwiches calientes preparados por mi cuñado Victor que siempre me ayuda en todo. 

menos mal que no se enteraba del todo p0rque faltaban niños pequeños. 🙁 Y es que mis invitados no tenían ni uno! Bueno, si, su amigo Xavi que vino al final de la tarde.

Se nota que  todo fue muy “handmade”, ¿verdad? muchas gracias a mi madre, a mi cuñado, a mi suegra por ayudarme y traer cosas deliciosas. El frosting de estos cupcakes no eran los mejores. No teníamos nevera para enfriarlos, pero no importó. ¡Volaron!

esa sonrisa lo es todo para mi.

Momento merienda en la que no paraba de mirar todo. ¡Y es que alucinaba!

Gracias a todos por tantas muestras de cariño y tantísimos regalos.

creo que esa cara de sorpresa no se la quitamos en el momento de soplar las velas. Al cantarle tantas personas el cumpleaños feliz alucinó en colores.

 

Pero al día siguiente…

Pudimos celebrar su cumple como dios manda. Con tranquilidad, tomando fotos de recuerdo y muy muy relajados. 🙂

Pues si, creo que ya os habéis dado cuenta de que la tarta era de mentira! La preparé junto con la ayuda de mi hermana Raquel. Y es que estas tartas tan vistosas de azúcar glasé son perfectas para decorar pero muy empalagosas para comer. En la mesa de dulces no faltaron cupcakes de zanahoria con frosting de queso, sandwiches de  Nutella, rosquillas de la abuela, tarta de arándanos con queso, etc.

¡Y aquí si que tuvo su mini tarta de primer cumpleaños!

Si quieres ver la sesión completa, pincha  aquí

¿me lo puedo comer enterito?

Feliz Primer Cumpleaños, mi vida

 

 

 

 

 

reflexiones de vuelta y muchos libros

Me he dado cuenta de que no puedo decir que vuelvo a estar activa en el blog o desconectada. Es escribir eso, y os tengo abandonados meses. Y al contrario, os bombardeo con entradas muy seguidas.

¡Sorry, una vez más!

Soy consciente de lo poco fiel  que he sido a este lugar. Al que siempre retorno. Es mi cueva, el lugar donde me siento protegida, pero que a veces no le doy el trato que se merece. Me centro en otros lugares y abandono otros. Y es que estoy hecha para una cosa. Y más en un mundo tan activo, caótico y rápido de las redes sociales, de aplicaciones, en fin, de Internet.

Pasado el tiempo desde que me quedé embarazada hasta hoy en día en el que Nico ya tiene casi 19 meses. En todo este tiempo me he dado cuenta de que la pereza me ha absorbido muchísimo. Más que la pereza ha sido el cansancio. Tenía tantas ganas de mostrar un poco ese día a día con mi bebé… Y ahora ese bebé se ha convertido  en un niño. Quería mostrar a través de mi blog y haceros participes de las dudas, de cómo resolvíamos todos aquellos problemas que se nos presentaba. Preguntas que, al fin y al cabo, no dejan de ser las mismas que la de todos los padres primerizos. Me hubiera gustado plasmar mi opinión. La experiencia es un grado y ahora lo sé.  También me hubiera encantado poder enseñaros todos esos momentos importantes de Nico, fotos de los cambios que cada día hacia, etc. Y para mi, para que, una vez pasado el tiempo, pudiera ver mis sentimientos, la forma en qué relataba una época tan nueva y maravillosa (y dura) que ha sido convertirme en mamá. Mamá de Nico.

Así que, si, lo sé, ya han pasado 18 meses, pero creo que estoy a tiempo de remediarlo.

Por supuesto que ahora mismo no voy a comenzar a relatar las dudas que teníamos y solventábamos ya que ni me acuerdo. Lo hemos pasado, que no es poco! Todavía me pregunto cómo hemos podido sobrevivir.

Pero si que me gustaría subir algunas entradas sobre aquellos momentos importantes de mi niño. Me hace mucha ilusión. Iré recopilando sus mejores momentos de cada mes. Lo prom.. Bueno, mejor no prometo nada. ¡ejem, ejem!

Para empezar, os voy a decir que estoy emocionada porque el Domingo es el Día de Sant Jordi, el día del Libro. Creo que es una de mis festividades favoritas. Disfruto muchísimo de este día. Ir a los puestos de libro que llenan las  calles más importantes del centro de Palma es un ritual para nosotros.

Y es que me encantan los libros.  He sido una gran devoradora de ellos. Durante una etapa muy importante, la adolescencia, me ayudó a superar muchos problemas propios de esa  época, especialmente lo referido a amistades y en la búsqueda de esa personalidad que se estaba creando pero necesitaba algunos pilares donde asentarse.

Abril es uno de mis meses favoritos. La entrada de la Primavera con esa luz especial, ese sol que te activa pero no agota y siempre te llena de energía, las horas de luz que  se alargan, y bueno, como madre lo disfruto aún más. Ah! y que si, que este año Nico ya puede participar activamente de ese día que tanto disfrutamos Oscar y yo.

Llevo meses anotando libros que voy encontrando.  Hago búsquedas, me informo, dejo también que me entre por los ojos. Algunas ilustraciones son hermosas, demasiado bonitas.

Y es que si de algo nos sentimos orgullosos es de haberle inculcado desde prácticamente un recién nacido, el amor por los libros. Siempre ha sido un objeto muy a su alcance. A la vista en casi todas las estancias de la casa. Recuerdo cuando empezamos a leer un cuento cada noche cuando era un bebé y queríamos que dejara de llorar y calmarlo (¡qué ilusos!), como meses más tarde, compramos libros de tela con texturas, sonidos varios que pudiera coger, llevarse a la boca y así favorecer su motricidad y ahora, para que vaya aprendiendo conceptos, se familiarice con otros y disfrute viendo sus ilustraciones.

A día de hoy, con 18 meses y medio, os puedo asegurar que una de las cosas que más le gusta es ir hacía su caja con libros y escoger uno al azar y pedirnos que se lo leamos. A veces no quiere llegar al final, él elige hasta donde quiere escuchar para seguidamente coger otro y así, hasta vaciar su caja llena de libros.  Puede estar sin sus juguetes a los que hace caso de forma intermitente, pero los libros forman parte de su día a día. Y te lo hace ver.

En ocasiones, te lo puedes encontrar sentado en el suelo ojeando algunos de ellos. Uno de esos pocos momentos donde parece que el tiempo se haya esfumado muy rápido.

Tenemos un niño.

Un niño que nos tiene enamorados.

Os voy a dejar una lista de los libros que hemos recopilado de recién nacido hasta hoy con año y medio. ( he de reconocer que me he tenido que cortar porque hubiera comprado muchísimos más. Pero he querido frenar ese ansia que no lleva a ninguna parte. Además tu bebé-niño debe empezar a valorar lo que tiene. Abarcar demasiado no sirve de nada. Es mejor que los pocos que tenga sean de su agrado o bien se los muestres y cuentes como si fueran los mejores del mundo. Les pasa con los juguetes, cuantos más tienen, menos caso les hacen. Aunque comparar juguetes con libros me duele, pero en la mente de un niño que todavía no razona, digamos que podría equipararse).

Lo que os  quería contar, todos los libros que tiene son bonitos y los ha utilizado, manejado. Algunos de ellos los tiene rotos y he tenido que pegar algunas páginas con cinta adhesiva. Como amante de los libros es algo que al principio me ponía muy nerviosa. Pero con el tiempo te das cuenta de que un niño tiene que tener algo de libertad para manejarlos, y es que debemos involucrarlos en cualquier tarea, ya sea en la lectura, el juego. De nada sirve si le enseñas el caramelo y luego no le dejas ni siquiera tocar el envoltorio.  Son libros, como le digo yo, “muy vividos”. Y que por muy desastre que estén siempre serán sus favoritos.

La lista no está redactada ni sigue un orden cronológico de cómo los hemos utilizado según el tiempo de Nico. Salvo los dos primeros que si son  libros que ha tenido desde que nació al ser de tela muy manejables y vivos en cuanto a colores. Algunos son desde bebés, otros a a partir del  año, y otros  incluso 2, pero aunque no pueda comprender, el niño se va familiarizando con conceptos a través de sus ilustraciones y de lo qué sus papás le cuenten. Muchas veces no hay que seguir sistemáticamente  la edad recomendada. Creo que depende de muchos factores. Pueden recomendarse a partir de los 3 años porque el texto no es comprensible para el niño, pero sus ilustraciones son tan hermosas que llaman la atención y curiosidad de un niño de 1 año. (Ej, La Ballena)

¡ah! el último de la lista. “el conejito que queria dormirse” fue un capricho de su papá para contarle antes de dormir. A mi parecer demasiado tostón. Creo que quien acaba por dormirse antes es el padre y no el bebé-niño).

  1. Libro de tela y texturas de animales.  “Animales Salvajes” (Grupo Edebé)
  2. Libro de tela con textura y sonidos varios de la Selva.
  3. El Pollo Pepe (Nick Denchfield y Ant Parker. Ediciones SM)
  4. Adivina Cuanto te Quiero ( Sam Mcbratney y Anita Jeran)
  5. Libro Juego. Toca Toca (Combel)
  6. Miau (Antonio Rubio y Oscar Villán. Kalandraka)
  7. Cucú-tras (Francesca Ferri. Ediciones Sm)
  8. Mis Palabras y yo ( Combel)
  9. Deditos Curiosos. Me gusta la música ( Ed Usborne)
  10. Duerme como un tigre (Mary Logue y Pamela Zagarenski)
  11. Todos Bostezan (Anita Bijsterbosch. Ed Combel)
  12. Los Números ( Susaeta)
  13. Me gustaría (Ed Bruño)
  14. Así suena el jardín (Ed Usborne)
  15. Colores ( Ed Catapulta)
  16. Mi mamá ( Peppa Pig)
  17. Descubro la guardería ( Ed. Algar)
  18. Deditos Curiosos. Ha llegado la Navidad ( Ed. Usborne)
  19. Libro de música para los más pequeños (ilustraciones de Elisa Squillace. Ed. Usborne)
  20. La Ballena (Benji Davies)
  21. Mi amor ( Ed. Kokinos)
  22. La Pequeña Oruga Glotona (Eric Carle. Ed. Kókinos)
  23. El conejito que quiere dormirse ( Carl-Joha Forssén)

The Golden Hour

Si ayer os mostraba  una foto de un rincón de mi despacho, hoy, más de lo mismo. Pero es que tenía que mostraros la luz que hay en esta habitación sobre las 18 hr de la tarde. ¡es totalmente increible! Las fotos no han necesitado retoque alguno, la verdad es que  es una maravilla. Lástima que en verano no se pueda ni pisar esta zona. Mis momentos de trabajo con alguna sesión se ven reducidas a la noche, y si estoy muy apurada, tengo que llevar el ordenador a la mesa del comedor. Esta misma luz pero a lo bestia y en modo horno, se convierte este espacio.

Mientras, disfrutaré de estas delicias de tardes sentada aquí, editando sesiones realizadas, escogiendo las fotos con mucho mimo mientras de fondo escucho la lista de artistas que tengo en spotify. jeje! (creo que estoy escribiendo de una manera tan happy porque hoy tocaba dejar a Nico en casa de mis padres. Y no es por nada, pero se agradece y mucho. De hecho, parece que lo hiciera cada día, y creo que es una de las primeras veces que me siento tranquilamente aqui en silencio)

Echo de menos esa parte mía, la que se podía escaquear en cualquier momento para crear y dejar volar mi imaginación. Ahora vivo limitada, cambié mis prioridades, si, pero no quiero renunciar a ellas. Y en eso estamos, en lograr un equilibrio.

En estas fotografías solo os muestro un lado del escritorio. El otro lado, menos fotogénico, tiene la impresora, el escáner de negativos, mis cámaras, rollos de papel de regalo, un cuadro apoyado que ya no utilizamos… Este cuarto ha sufrido muchos cambios desde que vivimos aquí. Fue despacho, luego cuarto de invitados, otra vez despacho y cuarto de invitados, libreria, zona de trastos, zona de trastos…

hasta que hace una semana decidí que ya era hora de volver a recuperar mi espacio. Si, la zona del salón estaba genial. Tenía a Nico vigilado mientras yo podía trabajar, pero la tv, el niño revoloteando cuando Oscar me hacia el “relevo”, demasiado ruido para mi mente. Puedo decir que ha ido mejor de lo que esperaba. Nico tiene esta habitación abierta de par en par, antes era esa habitación misteriosa y cada dos por tres se plantaba delante de ella porque quería pasar. Ahora ya todo está despejado, lo ve como una zona más. De hecho, bajo la ventana, hemos colocado su mesita y silla con sus cosas y mientras cocino lo escucho trastear, ensimismado en sus cosas alegre. Alegre porque no le prohibimos ir hacia ningún lado de la casa.  ¡Y es que mi niño se hace mayor!

En fin, que esta luz me recuerda que la Primavera está a la vuelta de la esquina. Y que la necesito. Necesito que las tardes sean más largas y me de tiempo a hacer miles de cosas junto a mi familia. Ahora, con un hijo, creo que soy consciente de cosas que antes adoraba y que ahora me parecen más bien un fastidio. Como que en Invierno  oscurezca sobre las 17.30, como los días lluviosos que tanto me gustaban, pero que ya no me hacen ni gracia y menos si duran semanas y semanas.  Tengo ganas de Primavera, de luz, de flores, de clima perfecto, de alguna comida en el balcón.

Os voy a dejar, y es que fuera de esta habitación tengo 2 cestas enormes llenas de ropa que debo doblar y planchar. Quitar el polvo de los muebles y quizás, y solo si estoy muy de buen humor, me pondre a limpiar el baño a fondo.

¡Feliz Miércoles!

Marzo

 

Os voy a contar mi plan de hoy. Bueno, mi plan sobre las 7 de la tarde era dejar a Nico con su padre cuando volviese del trabajo y meterme en el despacho a ponerme al día con ciertas cosas y a la vez escribiros una entrada fabulosa, pero he preferido meterme en la cocina que horas antes había dejado impoluta y me he puesto, así, como quien no quiere la cosa, a improvisar unas hamburguesas de brócoli, puerro, tofu y cebolla bien picadita. El invento ha salido rico, lo malo ha sido mi cara de “¡oh, no, la cocina otra vez!

Y si señores, la cocina, ese lugar tan querido por mi y a la vez tan odiado cuando me invade la locura de “improvisar” rápidamente dejando todo hecho un caos. Al final, ni blog, ni revisar documentos, ni nada. Cansada porque los días no me cunden.

Eso me hace pensar en el hecho de que Oscar y yo queremos conseguir apuntar a Nico a la guarde a partir de Abril. La verdad, una parte de mi se niega a separarse de él. Os juro que se me escapa alguna lagrima mientras escribo esto , y la otra me lo está pidiendo a gritos. Necesito mi espacio vital, aquel al que renuncié hace 17 meses y que no creía que fuera tan duro perder. Si quiero avanzar profesionalmente necesito un par de horitas de descanso para mi. Creo que si recupero en mi día a día ese par de horitas necesarias para emprender ciertos proyectos, estaré más motivada, más descansada y con más energía para afrontar el resto del día junto a mi niño. La cosa que más quiero en esta vida.

Y porque en parte, creo que estoy privando a Nico de ir desarrollándose, de experimentar y crecer. Lo siento, si, creo que un niño donde más feliz puede estar es con sus padres, pero demasiado tiempo en el mismo entorno, día tras días, hace que sin querer ni darnos cuenta, repitamos con él ciertos comportamientos o situaciones que por cansancio acumulado o energía baja, hace que muchas veces no sea el correcto. Y lo digo por experiencia propia. Claro que también todo depende del carácter de tu hijo, si es tranquilote y muy enmadrado, seguramente sea un engorro y traumático tener que pensar en dejarlo en la guarde y más si puedes permitirte el quedarte en casa. Me parecen muy respetables todas las opciones, lo importante es lograr un equilibrio, que después de 17 meses  parezca que todo avance y no se estanque como es mi caso. Necesito llenarme de energía para hacer todas esas cosas que, pese a estar pegado a él, se escurren y pierden. Y porque antes que MADRE, y  muy buena madre,  me considero persona. Y como persona debo estar al 100% para darle el 300% a mi hijo.

Así que a ver lo que nos depara estos meses de nuevos cambios, adaptación…

Ya me veo las primeras semanas llorando como una magdalena, mirando el reloj cada dos por tres para tener que ir a buscarlo y ver si me recibe con cara de felicidad, de ¡oh, mami, me lo he pasado genial, pero te he echado de menos! Esta etapa, sino ahora, tenía que llegar. Y doy las gracias porque he podido permitirme estar en casa desde que di a luz para no separarme de mi hijo y ver todos sus avances. Sin perderme nada. Ni su primera sonrisa, su primera pedorreta, sus primeros juegos, primera papilla, sus primeros pasos…

Los cambios son necesarios.  De eso trata la vida, de avanzar y más con un hijo.  Da igual el ritmo. Pasito a pasito, a zancadas. Supongo que de la manera que mejor se adapte a la pareja, a uno mismo. Da igual lo que digan los abuelos, el resto de familia, los amigos que te aconsejan. No escuches a nadie. Creo que cuando tu hijo cumple 1 año, a todos les entra las prisas sobre qué hacer con tu hijo sin pensar en como quieres llevar tu vida, el ritmo que quieres seguir, y sin ponerse en el papel de los padres y más concretamente de nosotras las madres.

Es tu hijo. ¡Tuyo!.

Si no estás preparado, no lo hagas.

pero si lo necesitas, no esperes sintiéndote culpable y a por ese pasito hacia delante…

 

 

 

 

 

 

 

17

Hemos vuelto de nuestra escapada rural.

Y más allá de las cosas cotidianas, el seguir sin dormir, las pataletas de un niño de 17 meses poniendo a prueba nuestra paciencia, el irme con una leve tos y acabar con un catarro intenso que nos hemos pegado entre si y nos traemos de vuelta…
Aparte de esas cosas, me ha dado tiempo para “parar” y ver todo mi alrededor con esa pizca de energía que necesitaba y sobretodo, volver a conectar con la naturaleza a través de mi cámara. Sin prisas, sin proyectos en mente que al final nunca llevo a cabo.
Ese “parar” y volver a recordar lo bueno de la vida. Este lugar, o la naturaleza, nunca dejó de serme fiel. Jamás me abandonó. Los que cambiamos somos nosotros mismos.
Yo había cambiado, a la Lorena de ahora le costaba ver el mundo como siempre lo solía ver. De esa forma tan particular, que lograba inspirarme en mis momentos menos buenos. Estrés, otras prioridades, abandonar mi parte creativa, no sé, llámese lo que quiera llamarse.
Me ha encantado volver a reencontrarme con sensaciones, lugares favoritos, fotografías y olores.
Y con él,

con quien empezó todo…

 



BANANA BREAD

BANANA BREAD


Ingredientes:

  • 1/2 taza de mantequilla en pomada
  • 1 taza de azúcar (yo utilicé azúcar moreno)
  • 2 huevos batidos
  • 3 bananas + 1 para decorar
  • 1 taza y media de harina de trigo
  • 1 cucharadita de bicarbonato sódico
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de  vainilla azucarado

Preparación:

En un bol vertemos la mantequilla semi derretida, el azúcar, los huevos y los plátanos triturados. Removemos bien. A continuación los ingredientes secos: la harina (tamizada si es posible), el bicarbonato, la sal y vainilla.  Removemos toda la mezcla.

Añadimos un puñado de nueces trituradas (en mi caso no las trituré demasiado). Y volvemos a remover la masa.

Vertemos la mezcla en un recipiente rectangular forrado con papel de horno. Encima de la mezcla incorporamos la mitad de un plátano abierto hacia arriba. Lo metemos al horno a unos 180 grados durante unos 35 minutos.

Sacar, dejar enfriar y ¡listo!

Personalmente me encanta tomar una rebanada de mi banana bread con mantequilla untada por encima. Potencia el sabor.

¡qué lo disfrutéis! 🙂

 

 

GUACAMOLE

El Guacamole es una de esas salsas cremosas que me comería cada día a cucharadas. Sin ni siquiera utilizar nachos para dipear. El guacamole casero es increiblemente delicioso. Cuando pienso en mexicano, nunca puede faltar el guacamole. Y en casa, tiene que ser casero 100%. Es fácil de hacer, rápido y su sabor es infinitamente mejor a cualquier preparado que podrás encontrar en los supermercados.

¿Qué tendrá el aguacate que es tan bueno? Son las 8.50 de la mañana y tengo ganas de guacamole…

¡ñam, ñam!

GUACAMOLE


Ingredientes:

– 2 aguacates maduros

– 1 tomate grande cortados en trozos pequeñitos

– 1 cebolla roja pequeña cortada en trozos muy pequeños.

– El zumo de medio limón.

– Cilantro

– Sal al gusto.

Preparación:

Primero cortamos el tomate y  la cebolla en trozos muy pequeñitos. Reservamos.

En un plato aparte ponemos el aguacate que hemos pelado y deshuesado. Con la ayuda de un tenedor lo aplastamos hasta que quede bien triturado y no queden trozos muy grandes.

Metemos el aguacate en el bol con el tomate y la cebolla. Cortamos unas hojas de cilantro fresco. Añadimos el zumo de medio limón y sal al gusto. Removemos.

Ya lo tienes listo para disfrutar!

 

BIZCOCHO DE YOGUR DE COCO

En casa no solemos tener bollería. Tenemos dátiles, muesli, alguna tableta de chocolate, pero pocas veces encontrarás bollería dentro de mis armarios. Hace años decidí que si nos apetecía, lo prepararíamos.

Y este viernes pasado es lo que me sucedió.

Así que preparé un bizcocho super sencillo de yogur. El de toda la vida, de esos donde utilizas el envase del yogur para hacer las medidas.

Esta vez utilicé yogur con sabor de coco. El único que tenía. Y le añadí alguna nuez.

El resultado es un bizcocho muy sabroso, que dura varios días y que se mantiene en perfectas condiciones. ¡ah! y lo más importante. Te quita  esa gula de dulce. Y una se queda más contenta porque es hecho en casa.

Y no hay nada como algo hecho en casa…

BIZCOCHO DE YOGUR DE COCO


Ingredientes:

  • un yogur de coco
  • 3 huevos medianos
  • 1 sobre de levadura

Y cogiendo el envase del yogur :

  • 3 vasos de harina de trigo
  • 1 vaso de azúcar
  • 1 vaso de mantequilla derretida

Opcional:

  • nueces

Preparación:

Mezclamos bien el yogur de coco, los huevos, el azúcar y la mantequilla. Añadimos la harina, la levadura. Mezclamos bien.

Y añadimos nueces al gusto.

Verter la mezcla en un molde préviamente engrasado con mantequilla o bien con papel de horno.

20 minutos a 180 grados.

Listo.

 

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