mi Día de acción de Gracias particular…

¡Hola a todos!

empiezo con un “hola” con la esperanza de que esta vez si os animéis a comentar y participar en mi blog. Sé que muchos me leéis en silencio. Yo también he seguido muchos blogs en silencio.

Hace mucho que escribo sin tener un feedback. Y he aprendido que igual que uno no puede querer al 100% sino se quiere a si mismo, lo mismo puedo aplicar a mi blog. No tiene que importarme la cantidad o no de comentarios que tenga. Incluso si son inexistentes. Aún así este es mi niño mimado, mi segundo hogar, un lugar que aprecio muchísimo como para abandonar. Y uno debe hacer las cosas que siente. Siempre. Da igual lo que pase. Suena algo ñoño pero es cierto (a veces), haz lo que tú corazón dicte.

Así que después de días algo estresantes, de montaña rusa y casi siempre encontrando el Norte, vuelvo a estar por aquí aprovechando que hoy se celebra el famoso Thanksgiving. Lo sé, lo sé, esta fiesta no nos pertenece, pero a mi siempre me ha gustado. La idea, la esencia es para mi realmente bonita. Será que desde siempre he estado cuidando de niños extranjeros y he vivido de cerca estas fiestas. El ritual de la cena, el decorar la casa por estas fechas….

En instagram, que es donde paro más a menudo, he podido ver como muchas empresas acercan ese Black friday con un código de descuento para que podamos aprovecharnos y así hacer ese detalle antes de tiempo. Y he de decir que no soy una loca del Black friday pero que me hace gracia, especialmente si algún año me encapricho con algo que he dejado pasar durante meses con la idea de borrarlo de mi mente. Así que mola. Pero no soy fanática.

No sé si sabéis que tengo una pequeña tienda online con mi fotografía analógica favorita convertida en set de postales y marcadores de libro. No voy a hacer un descuento porque sinceramente creo que no va a tener repercusión. Y como la esencia de ese Thanksgiving está más en dar que recibir, quiero daros la oportunidad de participar en un sorteo para regalaros un set de postales (la que queráis) + un marcador de libro. 

Ya sé, no es gran cosa, pero para mi es todo lo que ahora os puedo ofrecer. Y me encantaría que alguien recibiese en su hogar, una parte tan querida de mí y que tanto me define. Soy fotógrafa (aunque hace unos meses me armé de valor para zanjar una etapa de casi 10 años. Creo que ahora no es mi momento) y para mi es mucha alegría poder regalar algo que me pertenezca.

He pensado que con dejar un comentario es suficiente. Pero luego una parte de mi ha pensado: “a ver, Lorena, no te resignes tanto y pide. Pregunta algo que quieras saber”

ok.

Pues pido u os pregunto algo sencillo: ¿en qué puedo mejorar para que este blog os atraiga más? Soy toda oídos. Aquí estamos para aprender. Quizás no soy lo suficiente constante, quizás tardo mucho tiempo en subir una entrada. Todas las valoraciones son buenas. ¿quizás os gustaría que escribiera sobre algo en concreto?

No sé si alguien participará. Si es así, mil gracias! y por favor, no dudes en que la pregunta no tiene doble intención. ¡Para nada! No ganará quién sea más benévolo conmigo jeje. Además será un sorteo que haré en directo y donde utilizaré la mano inocente de un niño de 2 añitos.  🙂

Esta noche no celebro el Thanksgiving con mi familia.  Ojalá el año que viene decida hacer una pequeña cena especial. Por el contrario, hoy tengo a un niño  con tos y bastante resfriado al que estamos deseando dormir. ¡qué intenso, por dios!

Pero doy gracias por tenerlo en mi vida. Siempre, da igual lo duro que sea ser mamá a tiempo completo. Gracias, pequeño.

Gracias a la vida que me da oportunidades cada mañana cuando me despierto,

cuando me acuesto.

Y a la familia tan bonita que he creado.

Gracias por poder seguir aquí.

Creando.

He aquí el enlace de mi tienda online para que le echéis un vistazo. Y podáis elegir un set de postales y un marcador. El Domingo a las 18.00 de la tarde daré el nombre del ganador/a. Ya me pondré en contacto con vosotros para que me digáis  vuestra elección y la dirección de envío.

https://lorenaarance.tictail.com

¡Mil gracias!

soltar para volar

Hoy tengo los sentimientos a flor de piel.

Necesito llorar,

soltar todo aquello que me oprime,

para dejar espacio a lo que de verdad importa

y quiero en mi vida.

Quiero muchas cosas en mi vida,

creo que mi corazón es grande para este cuerpo tan pequeño

e irregular.

Necesito liberarme de pensamientos que no hacen otra cosa que encadenar mi esencia,

volverme poco a poco invisible.

Soltar amarres.

Porque es necesario “soltar”

Para poder volar.

 

Paté de tomates secos y almendras

Hoy no os traigo receta porque es un plato que he reproducido tal cual de una blogger que es mi gran descubrimiento en este último tiempo. Se llama Rocío Montoya y no puedo dejar de maravillarme con cada una de sus recetas. Además de que el éxito para que un blog de cocina me enganche es la honestidad, sencillez, cercanía. Que no sólo te venda con su habilidad en la cocina, sino que destile verdad. Y Rocío tiene mucho de todo eso.

Os dije en una entrada que ya era hora de comenzar a reproducir recetas de todos los libros de cocina que tengo en casa, una forma de darle provecho. Y no sólo me refería a una receta sacada de un libro, sino de Internet también. E internet está lleno de delicias que deben ser probadas.  No hay nada malo por no ser original, por no subir una  receta que no es tuya. Sinceramente, nada es nuestro al 100%, y yo tengo bien claro que en cocina, como en casi todo, quiero aprender. No voy a ser original y creativa cuando mi interior sabe que me falta una larga trayectoria. En esta vida estamos en continuo aprendizaje.

Y copiando se aprende mucho.

Este Paté de tomates secos y almendras está riquísimo. De verdad, no te podrás creer lo fácil que es hacerlo y lo tremendamente atractivo de cara a tus visitas. Un snack perfecto.

Gracias, Rocío. Tengo este paté en mi libro de recetas y es TOP!

(no  subo receta porque no cambié ningún ingrediente y me parece ridículo copiar una receta tal cual cuando os puedo dar el link de veggieboggie, así se llama su blog. ¡Os encantará!

pero no olvidaros de mi, ¿eh? 🙂

Receta:

Paté de tomates secos y almendras de Veggieboggie

 

LENTEJAS ROJAS CON VERDURAS

Después de un finde intensísimo…  No sé que me pasa que me cuesta mucho estar fuera de casa los fines de semana. Soy muy hogareña y me estresa enormemente tener muchos compromisos,  sobretodo los 2 días. Para mi, los mejores, ya que son los únicos días en los que estamos los 3 juntitos y son perfectos para seguir llevando a cabo rutinas que me parecen esenciales con un niño pequeño que ahora se encuentra en la etapa rebelde. Y después de un finde intenso (este no vamos a salir del pueblo), lo cierto es que tenía ganas de que llegara el Lunes. Para que todo volviera a su cauce. Me encantaría que Oscar trabajase alguna mañana desde casa y me acompañara ( últimamente no tenemos tiempo de conversar).

Rescato esta receta, hoy que por fin creo que si, que ha llegado el Otoño en la isla. ¡Hace frío! y apetece arroparse y estas lentejas de verduras sencillas es un plato perfecto para el día de hoy.

Nuestras lentejas son muy digestivas gracias al uso de la variedad de lentejas rojas o naranjas. Las empecé a utilizar cuando Nico era bebé, me informé de esas propiedades digestivas y pensé que sería buena idea para cuando tuviera que añadirlas a su dieta. Y vaya si lo son! Y deliciosas y nutritivas…

Nuestras lentejas son también saludables. Tiene un buen fondo de sofrito de verduras que es la base de ese caldo tan sabroso. Tenía que tener esta receta en mi blog, aunque lo peor es que no tengo ni idea de qué medidas poner. Estos platos los hago completamente a ojo. Bueno, allá voy 🙂

LENTEJAS ROJAS CON VERDURAS


Ingredientes:

  • 1 zanahoria
  • un trocito de calabaza
  • media cebolla
  • medio puerro
  • un trocito de pimiento rojo
  • medio vaso de tomate en cubitos (yo utilicé de procedencia ecológica)
  • 1 patata grande
  • medio calabacín
  • 3/4 de taza de lentejas rojas
  • un puñado de espinacas frescas
  • una cucharadita de pimentón dulce
  • medio ajito
  • aceite de oliva y sal

Preparación:

Primero de todo, vamos a hacer un sofrito con todas las verduras, excepto el calabacín y la patata que la añadiremos después.

En ese sofrito, con un buen chorrito de aceite de oliva, pondremos el medio ajo, la media cebolla, el medio puerro, la calabaza, el trocito de pimiento rojo y la zanahoria en trocitos cortados muy pequeños. Le echamos un poquito de pimienta y sal. Cuando llevemos un minuto, añadiremos el medio vaso de tomate en cubitos junto una cucharadita de azúcar para matar esa acidez. Mezclamos y dejamos que se sofría unos minutitos más. Apagar el fuego. A continuación metemos la salsa de tomate con todas las verduras en una batidora y trituramos todo bien para que no haya ningún trocito a la vista.

En una olla honda, echaremos un chorrito de aceite de oliva y una hoja de laurel. Añadiremos la mezcla triturada y con una cuchara de madera le daremos unas vueltas. A continuación vertemos medio litro de agua mineral y los trocitos de patata y calabacín (yo suelo cortarlos en cuadrados pequeños) junto con la cucharadita de pimentón dulce de la Vera.

Mezclamos bien, tapamos la olla  y dejamos que empiece a hervir con el fuego siempre suave.

Cocinamos unos 10 min. Pasados este tiempo, añadiremos las lentejas rojas y volveremos a dejar cocer hasta que las legumbres estén al punto que nos guste. Deberemos tener cuidado ya que las lentejas rojas se cocinan enseguida y tienden a perder la forma, se deshacen muy fácilmente.

Dos minutos antes de apagar el fuego, añade las hojas de espinacas troceadas para que se integren con las lentejas y se cocinen.

Ahora si, creo que ya tienes unas lentejas ricas. Prueba y antes de servirlas, vuelve a mirar si le faltase algo de sal.

Yo siempre le añado al emplatado, un chorrito de aceite de oliva por encima y algunas semillas de cáñamo. (no es necesario).

Espero que la receta, con estas pautas, te salga bien. ¡ejem ejem! en serio, creo que en este tipo de platos las medidas no son tan necesarias, sino que podemos echar a ojo según también nuestras preferencias. A mi así me salen muy sabrosas, con un sabor intenso pero a la vez suave y reconfortante.

FUSILLI CON VERDURAS, PESTO DE AGUACATE Y TOFU CRUJIENTE

Cuando afirman que soy buena cocinera, no es nada cierto. Cuando dicen o dan por supuesto que me encanta cocinar, a veces se equivocan.

Si, me gusta cocinar pero tengo etapas. Y desde que soy mamá, no os voy a mentir, echo de menos perderme en la cocina, pero como sé que no dispongo de ese tiempo de antes, no, no me encanta cocinar como antaño. Y más cuando sabes que el tiempo es oro y luego tienes que recoger el caos en tu cocina. Y tienes miles de cosas que hacer con un niño. Estoy en un momento en que no me importa que me cocinen. Con sus matices, claro… me dejaría mimar un par de días, pero también sé que lo llevo dentro y no duraría mucho. Querría recuperar mi espacio cuanto antes.

Vale, si, quizás eso significa que me gusta cocinar.

Y eso de que soy buena cocinera… No, no lo soy. ¡Ojalá! Soy bastante ignorante en cosas básicas, pero es un ámbito que me encanta aprender, me da igual ser una eterna aprendiz. Cada vez estoy más concienciada de como emplear ciertos productos, lo que se suele decir “no maltratarlos”, pero no soy una buenísima cocinera, soy una chica a la que le gusta experimentar para alimentar del mejor modo a su familia. Cocino por impulsos, mi cocina se limita a improvisar, pocas veces sigo una receta a rajatabla. Siempre le doy la vuelta, me cuesta seguir un orden y al final acabo cocinando por intuición. La mayoría de veces no sé qué voy a prepararme. Abro la nevera, saco ingredientes, y que sea lo que el destino quiera…

Y así es como hice este plato.

Para no ingerir mucha pasta (en mi  época universitaria, lo necesitaba casi cada día, no sabía hacer otra cosa), es cierto que estoy subiendo muchas recetas de pasta. Será porque tanto la pasta como el arroz dan mucho juego. Son una base que admite muchas combinaciones. Y todas suelen ser ricas.

Os dejo con la receta. Os sorprenderá, está deliciosa 🙂

FUSILLI CON VERDURITAS, PESTO DE AGUACATE Y TOFU CRUJIENTE


Ingredientes:

  • pasta fusilli (no he puesto cantidad porque siempre echo a ojo. Habría unos 120 gramos).
  • 50 gramos de judias verdes redondas
  • 3 champiñones Portobello grandes
  • 1 trocito de tofu  (la variedad que quieras, yo para este plato utilice tofu de sésamo)
  • 3 rodajitas de puerro bien picado

Para el pesto de aguacate;

  • 1 yogur natural griego
  • 1 aguacate mediano
  • un chorrito de aceite de oliva
  • medio ajito
  • sal, pimienta
  • un chorrito de limón

Preparación:

Antes de nada, poner dos cazos con agua y sal a hervir. En uno echaremos los fusilli y en otro las judías verdes.

Empezar con el pesto de aguacate. Pon todos los ingredientes en una picadora. ¡Y a picar! Prueba por si falta algo de sal, o limón y reserva para más tarde.

Cortamos los champiñones en rodajas finas y vertemos en una sartén con un poco de aceite de oliva. Añadimos el puerro, y el  tofu  que previamente habremos desmigado con las manos. Echar más aceite de oliva si se necesita, pero intentar no mezclar mucho para conseguir que el tofu quede crujiente. Cuando veamos que el tofu ha quedado crujiente por los dos lados, apagar el fuego.

Escurrir los fusilli y las judías verdes.

Para emplatar, pondremos los fusilli con las judías  y el  tofu crujiente con las verduritas  y añadiremos unas cucharadas de pesto de aguacate. Mezclar bien.

Ya tienes listo este delicioso plato.

¡mmm!

hay días…

Porque hay días en los que a uno solo le apetece sentarse frente a la mesa y alargar el desayuno hasta la comida y en pijama. Estar recogido dentro de casa con el calor de una estufa y de tu familia. Y escuchar viejos álbumes, o leer algún capítulo de ese libro que dejaste a medias y no te acuerdas ni cuándo, de cocinar a fuego lento y abrir la ventana para oler esa mezcla de tierra húmeda y humo que sale de la chimenea de algunas casas. De encender algunas velas e incienso al anochecer y despedir el día en silencio y con mucho amor.

Nada más. Cosas simples.

El Otoño está pasando de puntillas, el otro día tuve que ir al bosque con Nico para intentar conseguir unas hojas típicas del Otoño y fue un intento fallido. Únicamente nos dio para piñas, pequeñas bellotas y alguna hojita minúscula. No me puedo creer que mi época favorita sea inexistente. Si, es cierto, no hace el mismo calor del Verano, pero podría refrescar más durante el día. Algo ha cambiado, La luz, si, pero no es suficiente.

¿ llegarás a tiempo antes del Invierno? ¿Me prometes que llegarás?

Yo te quiero ver. Y disfrutar de ti.

Y a vosotros, ¿qué es lo que más os gusta hacer en Otoño?

ARROZ INTEGRAL CON VERDURITAS, TOFU Y TAMARI

Últimamente no sé que me sucede. Empecé a incluir el deporte en mi día a día, algo simple pero muy beneficioso : caminar rápido cada día durante hora y media más o menos. Principalmente lo hago para desconectar, despejar mi mente, tomar aire puro y disfrutar del entorno tan privilegiado donde vivo. Y como segunda opción, no menos importante, pero no la prioridad, perder 2 o 3 kilos que creo que me sobran. Necesito ir más ligera de equipaje  ¡jeje!

Y todo esto iba a qué no sé qué narices me sucede que el solo hecho de incluir esa hora y media de la mañana en algo tan beneficioso hace que no me deje mucho tiempo para lo demás. O no como el que querría. Creo que no administro bien mi tiempo.

Empecé a cuidar un poco más mi alimentación, y  estas semanas he hecho platos realmente deliciosos pero poco tiempo y ganas he tenido para coger y fotografiar los platos para luego mostrároslo en mi blog. Quiero hacerlo, si, pero no encuentro el momento. O quizás es que necesito aprovechar ese tiempo para comer de forma pausada y caliente. Y no dejar enfriar mis platos por unas fotos. Cosa que, mira, ¡nunca me ha importado!. Quizás ahora si me importa más…  Y es que llevo 2 años sin saber lo que es comer relajadamente. No quiero ir corriendo a todos lados. Pese a perder grandes oportunidades  y contenido para mi blog (no sabéis lo muy inspirada que me encuentro culinariamente hablando cuando no tengo presión).

Ser una food blogger requiere de mucho tiempo (no quiere decir que me lo llame a mi, resulta que este blog tiene un poco de todo y no exclusivamente de comida). Tiempo para experimentar, crear nuevos platos, cambiar y hacer mil versiones diferentes hasta encontrar la más deliciosa y luego hacer un despliegue para crear un ambiente donde presentarlos y luego fotografiar. El tema de edición, subir foto y receta en el blog. Limpiar el cacao que montaste en tu cocina y en varios lugares de la casa intentando conseguir la mejor luz natural…  Son muchos pasos. Por eso siempre me quedo a medias, especialmente a lo que se refiere a una foto de esas que digas: ¡ostras! quiero traspasar la pantalla. Y es una pena porque todos mis platos son reales, huelen bastante bien y saben mucho mejor. Pero se requiere de mucho mucho tiempo que creo que ya no dispondré. Y como leía en una entrevista de “being biotiful”, tener hijos te obliga a parar para vivir este AHORA y este momento, aunque te mueras y te sientas impotente porque todo podría salir mucho mejor. Más bonito, más profesional. Ahora si que echo la vista atrás y el tiempo que desperdicié cuando realmente no tenía obligaciones. Podría haber “aprendido, practicado, aprendido, practicado”. Y si, lo haré, pero ahora soy madre de un niño pequeño. Y por mucho que un día consiga hacerlo, habrá de 3 que no podré. Así que es mejor quedarse con lo bueno y no lamentarse.

Me tengo que adaptar a las nuevas circunstancias y lo haré. Sólo que necesito más tiempo.

En fin, menudo rollo que os he soltado!

El plato de hoy es  rápido y sencillo de cocinar, sano y sin perder un ápice de sabor. Es una receta improvisada, como suelo hacer de costumbre. Me viene bien apuntarla y no olvidarla.

Es muy sencilla y sin complicaciones (si no tienes a mano las semillas de cáñamo y el tamari, no te comas la cabeza, sustituye por soja y otras semillas que tengas).

ARROZ INTEGRAL CON VERDURITAS, TOFU Y TAMARI


Ingredientes:

  • media taza de arroz integral
  • 2 champiñones Portobello  grandes laminados
  • un manojo pequeño de brocoli
  • 2 tiras alargadas de tofu (he empleado tofu de sésamo, pero con cualquiera estará igual de rico. Mi favorito es el tofu ahumado)
  • unas hojas de espinacas frescas
  • tamari
  • Aceite de oliva
  • semillas de cáñamo

Preparación:

Primero pon a hervir la media taza de arroz integral ( yo ya tenía preparado un recipiente de arroz integral hervido  en la nevera = más rapidez  en la preparación). Cada arroz tiene su tiempo de cocción, el integral suele tardar una media hora. Ves probando hasta que te guste la textura. Apaga, cuela y reservar.

En una sartén, con dos cucharaditas de aceite de oliva, saltea el brócoli que habremos cortado en ramitos pequeñitos, los champiñones Portobello y las 2 tiras alargadas de tofu que previamente he cortado en cubitos. Mezcla bien y saltea. (añade alguna cucharada de aceite de oliva extra si ves que lo necesita). Y cuando la verdura esté al dente, añade las hojas de espinacas y el arroz. Mezcla dos minutos más y apaga el fuego. Enseguida añade un chorrito de salsa tamari (me gusta porque contiene mucho hierro, pero la soja de toda la vida va perfecta). Se debe añadir al final de la cocción ya que ayuda a mantener las enzimas vivas. Y ¡ojo! es bastante salada así que ni se te ocurra echar gran cantidad de esta salsa ni haber puesto sal a las verduras. Así evitarás alguna que otra sorpresa).

Sirve en un plato hondo  y espolvorea unas semillas de cañamo por encima del plato.

¡A disfrutar!

 

Mama’s Carmen Coffee & Kitchen

Hace tiempo que no os traigo alguno de esos lugares pintorescos, especiales  y únicos que he visitado en la isla (o fuera de ella) y que tanto tanto me inspiran y gustan.

Es verdad, suena a topicazo barato, pero desde que soy madre, poco tiempo tenemos de indagar y descubrir nuevos lugares, sobretodo hasta que Nico sea más niño. Y señores, eso está ocurriendo poco a poco. Y  por ello vuelvo a tener fotos de un lugar al que tenia muchísimas ganas de visitar y que hace unas semanas por fin pude ver, sentir, disfrutar. Y fotografiar con mi cámara analógica a la que tenía algo olvidada.

Se trata de Mama’s Carmen Coffee & Kitchen, una cafetería preciosa y a la que no le falta ningún detalle para sentirte como en tu propia casa. Situada en El Barrio de Sta Catalina, una ubicación perfecta ya que dispone de una terracita en una plaza  por si llevas a peques que no puedes controlar y en la que poder dejar corretear sin sentirte insegura.

No creáis que conozco bien el lugar, solo lo que he visto a través de Instagram que es como los conocí y me enamoré ( sus bols de desayuno son espectaculares ) y lo que vi en hora y media que estuve allí y que fue más que suficiente.

La estética es una mezcla de retro, vintage que te hará sentir como en casa. ¡Me enamoré de todo!  De su mobiliario, estantes de madera llenos de botecitos de cristal con  tés e infusiones, cafés (rico, rico), teteras y objetos que venden y puedes comprar, de su colección de tacitas tan preciosas, de las sillas, ese suelo con baldosas antiguas. La cuberteria, vasos,  platos, todo lo que utilizan  me recuerdan a todos esos objetos que guarda mi abuela y que con el paso de los años más y más te gustan. Una reliquia que hace que tomar un simple café sea un auténtico ritual para disfrutar y saborear lentamente como si el tiempo se detuviera. En pausa, su atmósfera te ayuda a estar en el presente. En el AHORA.

Oscar y yo fuimos sobre la 13 del mediodía y pedimos unas tostadas. Él un pan de remolacha riquísimo con huevo, brotes, aguacate (perdonad, pero no recuerdo exactamente el plato. Sé que estaba delicioso),  y yo unas tostadas de aguacate con salsa tahini y cúrcuma tan rica… Productos orgánicos 100% y de temporada. Todo hecho con mucho cariño. Y se nota.

Me dejo muchas cosas, creo que no encontraría las palabras para describir lo mucho que me gustó Mama’s Carmen y que es imposible que decepcione. Algunas veces me siento afortunada de vivir alejada de la ciudad porque tendría un grave problema: querría desayunar cada día allí.

El dueño del local es muy agradable y simpático, y la barista un encanto de persona que me preparó un café con leche de avena exquisito.

¿Qué más contar? que me encanta que en la isla empiecen a proliferar estos bellos negocios hechos con tanto amor, que cuidan, no sólo los platos y que éstos sean deliciosos, sino el conjunto para que la experiencia sea única y uno se pregunte cuando volverá. ¡Porque volverá!

Ya os digo que sueño con un bol de granola casera con frutas de temporada.

No digo más.

O si,

pero en fotos.

Una imagen vale más que mil palabras, ¿no?



No esperes mucho, creo que lugares así deben ser visitados. No solo alimentará tu estómago, sino que inspirarán tu parte más creativa. (¿cuando vas a una cafetería, restaurante, te fijas en la estética y el conjunto, o únicamente te importa que los platos estén ricos?)

Dirección: Carrer de Cervantes 21 Bajos

Palma de Mallorca

Teléfono: 871 77 41 25
(es aconsejable llamar para reservar mesa, especialmente las mañanas de los fines de semana)

mi plato de pasta y alguna reflexión

Me siento frente al ordenador con un vaso de agua y un bol de yogur natural con higos, nueces pecanas y un chorrito de sirope de agave (mi reciente obsesión y que os mostraré en fotos).

Estoy sentada, mirando este espacio en blanco que poco a poco voy rellenando.

Intento ordenar mis pensamientos.

Que nada suene a hueco y a lo mismo de siempre.

Hoy tengo muchas ganas de expresar. Nunca antes mi mente había estado tan fresca y llena de energía después de caminar entre la naturaleza. Hace dos años que no lo hacia. Ha sido la hora y media más gratificante y purificadora en años. He empezado a sanar mi interior. Algo en mi se ha despertado.

Hoy es el día 1.

Hoy dejo atrás algunas cosas,

y retomo otras con nuevas perspectivas.

Es un comienzo.

Pero también sé que cuando quiero y tengo ganas de expresar, más debo permanecer callada. Esperando a que todas esas ideas y pensamientos se serenen para ser expresadas de un modo coherente, pausado, real.


Ayer os prometí una receta (no de las más sanas) pero que disfrutamos muchísimo aprovechando la limpieza de nevera que últimamente hacemos y no me puedo sentir más orgullosa. No queremos tirar alimentos a la basura y creo que lo estamos consiguiendo con respecto a años anteriores.

Es un plato sencillo, nada innovador y donde me limité a improvisar con lo que tenía en la nevera y despensa. Para ello herví pasta, salteé calabacín, champiñones Portobello y brócoli y le añadí salmón desmigado que había cocinado a la plancha y para terminar, se me ocurrió preparar una salsa con un bote de nata que tenía en la nevera olvidado hacia meses y que me caducaba este mes.

He de decir que no ingiero nata hace año y medio más o menos. Decidí eliminarla de mi dieta porque me sentaba muy pesada, además de que empecé a preparar el famoso pollo al curry con leche de coco que es de los pocos usos que le daba a la nata. Pero que lo elimine de mi dieta no quiere decir que lo tenga desterrado, un alimento prohibido. No. Y me gusta tener de vez en cuando, especialmente cuando tengo visita en casa.

Así que cogí un puerro, lo troceé y lo sofreí. Añadí un buen chorrito de nata y dos cucharaditas de mostaza en grano. Salpimenté. Dejé que la salsa cogiera consistencia cremosa, uniendo la mostaza en grano para que formara parte de un todo. Ñam!

¡Qué plato tan rico!. La salsa ligaba muy bien con esa pasta, salmón y verduritas.

Para terminar de decorar el plato, espolvoreé un puñadito de semillas de sésamo negro.

 

 

 

¿nos exigimos demasiado?

Vuelvo a estar por aquí. En este caso no vengo a recomendaros el libro de Ella Woodward, que por otro lado podría, pero en esta ocasión os venía a contar algo que empezaré a hacer en mi blog y que hasta ahora había evitado.

Hoy en día existen cientos y cientos de blogs de cocina. Liderados (la mayoría) por jóvenes que tienen un gran conocimiento sobre ingredientes que para mi eran hasta desconocidos, de cómo mezclar esos ingredientes y hacer cosas saludables. Pueden inventar una receta en un plis plas, más de lo que yo puedo hacer a mis 35 años.

Ya sabéis lo much0  que me gusta cocinar. Reconozco que desde que soy mamá lo hago menos. Ya no tienes el mismo tiempo libre y si lo tienes, a veces estás realmente cansada. El caso es que con el comienzo de la guardería y con la llegada de Octubre que me ayuda a poner las cosas en calma y organizadas después de un Verano horrible y un Septiembre demasiado intenso y caótico,  tenía pensado volver a meterme en la cocina más  a menudo. Da igual lo cansada que me encuentre. Necesito obligarme a superar esa pereza para volver a disfrutar con ella.  Hasta ahora, en mi blog, había subido recetas tradicionales y que conoce todo el mundo o bien recetas semi conocidas pero a las que cambias algún ingrediente, forma de cocinado, para darle un toque personal.  Y muy poquitas veces he subido una receta que haya copiado en algún libro al 100%. Y si lo hice, mencioné el libro y autor en cuestión.

Acostumbrados a ver blogs de cocina originales, intentas no caer en lo fácil. Subir recetas que sigues al pie de la letra de algún libro. Y es ahí mi reflexión.

Nada está inventado. Incluso aquellas recetas que muchos bloggers suben y parecen maravillosas ya están creadas pero ellos de forma muy inteligente al cambiar un solo ingrediente, ya las hacen suyas. Luego muchas veces la manera en la que lo presentas, las fotos…

Muchas veces creo que da vergüenza ser honestos, decir que la hemos copiado de algún cocinero/a al que admiramos. Y creo que no hay nada malo en ello. La Cocina de estos cocineros también ha sido influenciada por muchos otros para llegar al punto en el que  han llegado. Solo así han aprendido.

Y como yo no tengo  un extenso conocimiento de cocina, únicamente soy una chica a la que más o menos se le da bien cocinar o reproducir una receta… voy a empezar a subir recetas que copio literalmente de los libros de cocina que tengo o voy adquiriendo. Si sufre alguna variación porque quiero darle mi toque, lo diré y si es original del autor, también lo pondré. Sin sentirme ridícula porque en los tiempos que estamos  parece que debes ser únicamente original.

Debe haber de todo, ¿no?

¿Y por qué he llegado a esta conclusión? porque no tengo tiempo de inventarme recetas nuevas. Y porque necesito hacer algo útil con toda mi colección de libros de cocina que tengo.  Quiero y tengo muchas ganas de aprender de ellos. De ceñirme a sus recetas, hacer fotos del resultado y ofreceros mi opinión. Creo que durante estos años me he limitado a adquirir libros de cocina  de autores que admiraba. Los he leído pero luego, a la hora de la verdad, poco he puesto en práctica lo que había en su interior.

Y es una pena. Y he dicho; “¡basta!”

Así que si tenía el blog olvidado en cuanto a recetas nuevas, creo que voy a empezar por subir, al menos, una receta  a la semana. Una que haya reproducido de algunos de mis libros ( y también de los pocos blogs que sigo y que realmente me tienen enganchada)  y que me haya parecido realmente deliciosa. A lo mejor me inspiro tanto que a veces haya inventado un batiburrillo de esos míos y también necesite subirlo. La cuestión es cocinar platos nuevos y ampliar mis conocimientos, dejando así de únicamente realizar los mismos platos cada semana.

Basta ya de exigirnos tanto.  Si, exigirte ayuda a superarnos, pero también puede convertirse en un arma de doble filo. Exigirnos continuamente en  ámbitos a los que no estás obligado a ser original haces que  limitemos mucho nuestra mirada.

Aquí estamos para aprender.

Y crecer.

Tengo muchas ganas de ponerme a ello.

¡Esta semana  tendréis receta en mi blog!

Feliz Lunes.