y te siento…

 

Te siento, Septiembre.

El mes que me salva para no acabar loca de remate. Contigo no me despido del calor, pero si de ese angustioso y horrible calor que nos azota cada Julio y Agosto. Septiembre, me traes esperanza, algo de brisa, nuevos comienzos, una nueva oportunidad. Para mi el comienzo de un nuevo año no sucede el 1 de Enero, sino con el comienzo de tu mes.

Eres muy importante.

Ayer me reuní con mi terapeuta después de 2 meses sin verlo. Creí que no lo necesitaba, ¿para qué?, en Verano ya estoy k.o de por si, pero si, lo necesitaba. Fue entrar en la sala de espera y ese característico olor que logra conectarme automáticamente con mi yo más vulnerable. Su olor, la música que suena de fondo y cada uno de los elementos que conozco como si se tratara de mi propia casa.

Pero no fue hasta que lo vi cuando me caí en pedazos, toda esa emoción contenida se hizo añicos. Necesitaba verlo, que pronunciara mi nombre con esa calidez y alegría. Y sentir a través de su mirada un  “pase lo que pase, todo estará bien”.

Es increíble, yo también soy de las que creía que para ir a un terapeuta una no podía estar muy bien de la cabeza. Y creo que todas las personas alguna vez en su vida deberían acudir. A un buen profesional. No hay nada más reconfortante como poder ser TÚ en toda su esencia. Con sus virtudes, sus miserias, con sus mala palabras, con sus lloros desconsolados y obsesiones más tontas y absurdas. Ahora lo sé, es necesario.

Mi terapeuta me recomendó 2 lecturas que estoy deseando comenzar a leer. Como la niña que tiene ganas de estrenar los cuadernos y los bolígrafos que acaba de comprar en su nueva aventura escolar. Así me siento.  Pero lo que vino cuando llegue a casa fue la más absoluta tristeza. Me di cuenta de todo lo mal que he estado y sigo estando y como aún sigo reprimiendo esos sentimientos y no pido ayuda. Porque este Verano la he necesitado. Y no he sido capaz de coger el teléfono y llamar a mi terapeuta. Me hubiera ayudado tanto! a calmar y rebajar mi ansiedad. Me di cuenta de lo vacía que entonces me sentía. Vomité todo y me quedé en cueros. Y sentí que no quedaba nada bueno en mí.

Me sentí miserable. Y vacía, muy vacía.

Necesito volver a recopilar todas esas piezas del puzzle que en algún momento tiré y me olvidé de recoger y meter en su cajita.

Necesito volver a recordar todas esas cosas simples que me hacen tan feliz.

Porque el Verano me ha despojado incluso de esos recuerdos.

Septiembre llega  para mi como mi salvador.  Os parecerá una rematada tontería pero como madre, este momento, el de ahora, ha sido mi máximo proyecto a corto plazo. Sino el único desde hace unos meses.

El comienzo de la guardería era algo que necesitaba. Esto es todo lo que necesito para comenzar a reconstruirme. Tiempo. Para mí, para poder mirarme al espejo sin ver algo horrible y dejado, volver a quererme y tener ganas por vestirme, maquillarme, amar mi cuerpo, mi cabeza, mis neuronas. Escribir, leer, leer mucho, escuchar mi música, poder concentrarme en tareas sencillas, hacer deporte y sentir que mi cuerpo también es fuerte. Y sentir que sigo activa, que mi corazón late y no solo por mi hijo, sino por la vida en general. Y a partir de ahí, pensar en mi como profesional, como alguien que puede ofrecer algo bueno a los demás. Volver a reconectarme con mi vida de una manera sana, positiva y en calma.

Septiembre, ya te siento…

Tengo muchos deberes para este nuevo curso escolar.

Pero me siento más que preparada.

 

un Verano…

Cada Agosto, cuento los días que me quedan para decirle adiós a un Verano con el que nunca me llego a reconciliar. Lo he intentado, os juro que cada año, para sobrevivir, me he permitido tener buenos propósitos, hacer migas, ir de la mano con esta estación. Si, lo intento, pero estamos condenados al fracaso. He llegado a la conclusión de que mi cuerpo y mente tienen una mala reacción con el calor. Algo así como una especie de  alergia.  Estamos acostumbrados a decir que a la mayoría de personas  el invierno les deprime, la Primavera les hace estar como una montaña rusa. Pero nadie habla del Verano.

Llego a final de Agosto casi casi a rastras, con el estado de ánimo por los suelos, una energía bajísima (por no decir inexistente) y que desde soy mamá me dura un poco más. Pero mi cerebro no piensa con claridad. Me cuesta. Tengo ganas de llorar casi a final de semana y lo hago un ratito mientras me pego una ducha rápida.  Y es el calor, este maldito y  excesivo calor.

No siempre tuve esta animadversión a esta estación. He sido una niña muy veraniega. Mis recuerdos más bonitos de la infancia y adolescencia acontecen en Verano. Pero creo que nos estamos cargando a pasos agigantados este mundo en el que vivimos. No recuerdo días interminables sin poder apenas salir de casa porque no puedes poner un pie fuera de casa sin achicharrarte. Somos bastante culpables de que ello suceda. Es muy triste.

Mis veranos de infancia me saben a sal del mar, me huelen a aceite de coco que casi todos los extranjeros se echaban a raudales e impregnaban toda las playas a las que iba. E iba muy a menudo. Disfrutaba de ella. La luz era diferente. El sol pegaba de forma diferente sin hacer daño, los días eran bonitos. Me pasaba el día fuera de casa, con los amigos, conversando, o haciendo alguna locura patinando (me pasaba el día en patines). O enamorada del mismo chico durante muchos veranos y pensando en cómo recuperarlo.

Los Veranos que recuerdo eran apacibles. Fuera había gente. No solo para ir a la playa o estar en remojo en la piscina del pueblo, sino que había gente por las calles.

Me costaba estar en casa. Siempre tenía mil y una cosas que hacer. Mi mente no paraba de crear. Mi cuerpo tenía energía.

Algunas veces me despierto con el recuerdo muy presente de todo lo vivido.

Imaginando que algún día todo volverá a su cauce. Y los Veranos serán veranos, y el Otoño tendrá cabida en esta isla sin pasar rápido y de puntillas.

Soñando con que cuidando nuestro planeta, volvamos a recuperar el equilibrio y armonía.

incluso en esta estación, mi cuerpo me pide buscar escenarios que me ayuden a sobrellevar el calor. Más frescos e inspiradores. No siempre es fácil. Pero a veces lo consigo.

 

TOSTA DE REVUELTO DE ACELGAS CON HUEVO Y AJO

Hace media hora, mi hermana se ha llevado a Nico a dar un paseo. He podido terminar de limpiar la cocina y mientras estaba en ello, he pensado qué podía hacer de cenar. Estoy sola entre semana todo el mes de Agosto y muchas veces, cocinar para uno da mucha pereza. Al final opto por platos muy sencillos. Ensaladas, algún sandwich, y bueno, de repente me ha venido a la mente unas tostas de acelgas, huevo y ajo que cenaba, especialmente el verano de 2015 embarazada de Nico. ¡Es tan fácil y de hacer y tan tan rico!.

Así que rescato una receta antigua para hacerla más visible en mi blog.  La verdad, no tiene nada especial. No he inventado nada nuevo. Pero creo que de vez en cuando, la rutina nos come tanto, que no caemos en hacer recetas tan simples. Así que la rescato entre uno de esas entradas de 2015, para que, como a mi, os apetezca probarla.

TOSTAS DE REVUELTO DE ACELGAS CON HUEVO Y AJO


Ingredientes:

– Pan tostado (yo utilicé un pan moreno que luego pasé por una sartén)

– 2 huevos camperos

– 1 manojo de acelgas

– 2 dientes de ajo

– Aceite de oliva y sal

Preparación:

Hervimos las acelgas durante unos minutos. Colamos y apartamos. En una sartén, calentamos un buen chorreón de aceite con los 2 dientes de ajo cortados en finas láminas. Cuando el ajo esté doradito, echamos las acelgas, mezclamos con el aceite y vertemos los 2 huevos camperos batidos a la sartén junto a las acelgas.

Se mezcla durante 2 minutitos y apagamos el fuego. Sazonamos con sal al gusto.

Para emplatar es tostar la rebanada de pan que tengamos, verter por encima el revuelto de acelgas, huevo y ajo, y como último toque,  añadimos un chorrito pequeño de aceite de oliva virgen.

Sabrosísimo!!



mi vida en analógico. Julio 2017

El 6 de Julio cumplí 35 años de vida. ¡35, ya! todavía me cuesta creerlo…

Y para celebrarlo, invité a comer a Oscar a uno de mis restaurantes favoritos “Simply delicious by Ronen” situado en El Barrio de Santa Catalina.

Para ello, dejamos a Nico con los abuelos y disfrutamos tranquilamente de ricos platos. Al terminar, tomamos un capuccino y una tarta de zanahoria en Rialto Living.

A la vuelta a casa, Nico se unió a esa celebración.

Un día tranquilo, haciendo cosas que me gustan. Disfrutar de los pequeños placeres de la vida rodeada de los que más quiero y en lugares que alimentaron, no solo mi estómago, sino mi parte más creativa.

6 de Julio de 2017.

Kodak Ektar, 100.

“mi vida en analógico”. Junio 2017

Hace unos meses, a causa de haber estado una larga temporada sin tomar fotos en analógico (mi medio favorito), y viéndome inspirada por mi amiga Astrid, decidí emprender su mismo proyecto. Tomar un carrete al mes. Objetivo simple, que no requiere de mucho esfuerzo y totalmente viable. Una buena manera de no abandonar algo que realmente disfrutamos y nos hace felices pero que con el día a día, el cansancio, vamos olvidando.

Lo que no contaba es con este Verano y mi aletargamiento por tanto calor. Se me ha hecho cuesta arriba tomar fotos en cualquier formato. Podría decirse que llevo un mes de retraso, o bien que estoy utilizando el mismo carrete para dos meses. Este en concreto se supone que tenía que ser íntegramente de Junio, y me vi forzada a acabarlo en Julio.

Pero bueno, aquí está!

Junio de 2016. Celebrando el 36 cumpleaños de Oscar. En casa, comida con mis hermanos.

Fotos capturadas con mi cámara Minolta x370-S, carrete Kodak Ektar 100.

CRUMBLE DE MANZANA Y FRUTOS ROJOS

¡Hola!

Hoy os traigo mi postre favorito. Es, sin duda alguna, un dulce que me deja con ganas de más, que logra sentirme reconfortada después de un mal día, o simplemente el que más me puede hacer desconectar en todos los sentidos. Es tomarlo y poder pararse el tiempo. ¡Un disfrute total!

Durante años he cambiado esta receta varias veces, y nunca, como hasta ahora, había encontrado “la receta perfecta”. Y no, no lleva ningún ingrediente especial, ni tan siquiera lleva harina de avena o algo así que parezca que marca la diferencia. Son ingredientes de toda la vida pero que, supongo que como sucede con todas las cosas, uno va perfeccionando la ejecución y el resultado final a base de práctica. ¡Y eso que es una de las recetas más fáciles que existen!

 

CRUMBLE DE MANZANA Y FRUTOS ROJOS


Ingredientes:

  • 4 manzanas golden cortadas en cuadritos
  • un puñado de frutos rojos congelados
  • 120 gramos de mantequilla cortada en cubitos a temperatura ambiente
  • 150 grs de harina de trigo
  • 120 grs de azúcar moreno (yo he utilizado azúcar 100% de panela y he de decir que me ha salido mucho mejor que utilizando azúcar moreno simple. Al tener una textura menos granulada, liga mejor con la mantequilla y el resultado final es una  masa crujiente y sabrosa).
  • Una pizca de canela en polvo
  • Nata de montar líquida bien fría.

Preparación:

Calentar el horno a 180 grados.

En una fuente  (yo he utilizado una rectangular) verter los trozos de manzana con un poco de canela. Encima repartir el puñado de frutos rojos congelados y reservar.

Por otro lado y en un bol, mezclar la harina, la mantequilla a temperatura ambiente y  el azúcar de panela y remover con las manos. La masa estará hecha cuando veamos que se va despegando de las manos y tiene una textura tipo arena, aunque algunos trozos estén pegados.

Espolvorear la masa por encima de la fruta y cubrir toda la fuente.

Meter al horno durante 35 minutos o hasta que veamos que la masa adquiere un tono doradito.

Servir en un bol o plato hondo. Poner nata de montar (liquida) en la base y encima una porción de crumble caliente. Una opción es también servirlo con una bola de helado de vainilla, pero si lo pruebas con nata líquida no te defraudará. Está delicioso.

Es un postre para tomar templado- caliente.

¡A disfrutar!

GRANOLA CASERA

La idea de hoy era traeros esta receta de Granola casera y unas reflexiones que me ha dado tiempo a tener y a dejar reflejados en papel durante estos días desconexión, pero una vez aquí, se me hace raro mezclar demasiadas cosas personales con una receta. ¡Menudo batiburrillo!

Con la comida no se juega, y aunque algunas de esas reflexiones, nuevos cambios en mi vida, etc, se deban a lo que concierne a la comida, creo que mejor contarlo en otra entrada.

Hacer esta Granola casera ha sido fácil no, ¡lo siguiente! Todavía me estoy preguntando por qué he tardado tanto.

Cada Granola puede estar compuesta por los ingredientes que quieras y endulzarla como prefieras (existen un sinfín de posibilidades más saludables como endulzar con dátiles, plátanos, melaza de arroz, etc. En mi caso he optado por coger miel. No soy muy fan de este mega super alimento, y tenía un bote del pueblo de mi padre con una miel rica y me daba pena no utilizarla. Ha sido una opción acertada ya que no notas el sabor de la miel. Es perfecto.

Creando tu propia granola te ahorras comprar cereales, muesli, lleno de cosas que te venden como sanas y light pero que en realidad llevan muchos azúcares procesados o bien ingredientes que no son de tu agrado. A mi me pasa con las bolsas de muesli en las que meten frutos secos y uvas pasas. La verdad es que SIEMPRE me cuesta encontrar algún fruto seco flotando en mi bol de leche, pero ¡eso si! no os preocupéis porque son muy generosos metiendo uvas pasas que tanto detesto. Tenéis por doquier.

En fin, después de expresar mi descontento con esta fruta deshidratada, deciros que elegir vosotros mismos los ingredientes que llevará vuestra granola es muy positivo. El disfrute es el doble. Y saber que encima te estás tomando algo sano, pues mejor que mejor.

Os dejo mi receta.

GRANOLA CASERA


Ingredientes:

  • 2 tazas de copos de avena integrales
  • 1 taza de quinoa hinchada (es la primera vez que la compro=deliciosa)
  • media taza de coco deshidratado
  • media taza de frutos secos. En mi caso he utilizado nueces pecanas cortados en trozos. (podéis echarle la variedad y cantidad que queráis. Yo he optado por lo que tenía en la despensa).
  • 2 cucharadas de semillas de girasol
  • una cucharada de cacao 100% puro en polvo
  • una cucharada de canela en polvo
  • una pizca de sal
  • 5 cucharadas de miel
  • 4 cucharadas de aceite de coco.

 

Preparación:

La preparación no puede ser más fácil. Pon los ingredientes secos en un bol y remueve. Ahora vas insertando los ingredientes húmedos: el aceite de coco y la miel.

Vuelve a remover. Prueba por  si necesitas más dulzor.  ¡Listo!

Viertes la mezcla en un recipiente rectangular y sobre papel vegetal. Lo metes al horno  a unos 170 grados durante 10 o 15 minutos, o hasta que veas que se ha dorado un poquito. No te olvides de remover la grano a mitad del horneado para asegurarte de que se tuesta por todos lados a la vez.

Saca la mezcla y déjala  reposar y enfriar.  Una vez fría, guárdala en un bote hermético y se conservará hasta 3 semanas, eso si, ya te digo yo que no te durará ni una.

Me encanta tomarla con mi leche vegetal de arroz y nuez o bien con mi yogur casero sin lactosa.

¡A disfrutar!

de lo que fuiste y perdiste por el camino

Llevo tanto tiempo desaparecida, que me he prometido no poner ningún tipo de excusas.

Estos días, no sé por qué razón, he recordado nuestro viaje a Helsinki en Julio de 2012. Quizás porque cuando estoy agotada de tanto calor, mi mente retrocede a aquellos momentos de verano donde no pasé tanta. De hecho, Helsinki fue frío. Me sorprendió muchísimo el frío que hacia en esta época. Para mi algo impensable. No venía muy preparada. Menos mal que me llevé unos vaqueros que fueron los que me salvaron la vida. Incluso allí tuve que comprarme unas medias porque por la tarde noche no aguantaba.

Creo que empecé hablando de Helsinki en una entrada. De nuestra experiencia, pero me quedé a medias (para variar). Y hoy, tengo las santas narices de subir unas instantáneas que bien podrían pertenecer a cualquier lugar ya que no se ve nada del exterior, en fin!, cosas mías.

 

Supongo que nada está así, al azar. Supongo que necesitaba volver a reencontrarme con estas imágenes. En este caso, las capturas de comida, de los platos, las mesas. Con lo que más he disfrutado fotografiar todos estos años.

Pero de pronto dejé de tomar este tipo de fotos. A ver, no me castigo. Creo que va por etapas. La mía fue larga, luego caí en una especie de no inspiración y ahora estoy en un punto donde quiero volver a reencontrarme con esa Lorena que tanto disfrutaba y se le iban los ojos a espacios, detalles que pasan normalmente desapercibidos por los demás. Pero no me hallo. Y quizás subo estas fotos para volver a sacar esa parte de mi.

Por fin puedo afirmar algo que llevo tiempo reflexionando, barajando con mucha objetividad.

Abandono la fotografía de forma profesional. Le digo adiós (no sé si para siempre, pero si durante un largo tiempo).

Creo que debo dejar pasar el tiempo y estoy segura que durante ese largo tiempo, yo pueda volver  a aflorar mi verdadera esencia como antaño.

No quiero ser la fotógrafa que soy ahora. Con presión, sin inspiración. No me gusta lo que veo a mi alrededor. No me gusta el momento álgido que sufren algunas aplicaciones como instagram al que adoro pero me hace ver una realidad y yo no estoy preparada para seguir ese ritmo. Quiero y necesito bajar del vagón al que estoy subida hace mucho tiempo.  Bajar, sacar mis maletas, quedarme sentada en un banco viendo como se va ese tren lentamente mientras yo me despido y me preparo para refugiarme en mi interior. Lo tengo abandonado, me siento perdida.

Creo que pocas personas entienden lo que estoy contando. La fotografía es mi sueño y mi pasión, pero no es mi negocio tal y como necesito que sea. Ahora siendo mamá me he dado cuenta de ello. He tenido mi momento para experimentar, crear, caer y levantarme. Pero necesito recoger frutos. Y ahora mismo estoy pasando por una época de mucha sequía en todos los niveles.

Así que quiero bajar.

Para vivir.

Para cansarme de trabajar en todos los sentidos y luego poder desconectar de unas merecidas vacaciones.

Para poder ir a lugares como Vapiano en Helsinki, un lugar con una estética preciosa, comida deliciosa y ver que mis ojos se inspiran con todo.

Necesito bajar.

No del todo. No de forma personal, en mis proyectos fotográficos que siempre estarán ahí. No en mis libros que volveré a poner a la venta o en mi pequeña tienda online que abrí hace poco. O incluso este blog.

Quiero abandonar las prisas, el ser lo que uno no es para llegar al mismo nivel, abandonar los remordimientos porque crees que nunca lo intentaste y eres una cobarde, abandonar esos nervios al afrontar una sesión de fotos porque crees firmemente que no estarás a la altura. Abandonar la desidia, la desazón, el estar poco inspirada porque realmente sabes que no haces lo que te gusta;

fotografiar un detalle,

los posos de una tacita de café,

un plato de pasta como si fuera lo más hermoso que jamás viste.

Lo simple y cotidiano.

Y sentirte viva.

Para volver a ser lo que un día fui y no perderme  más por el camino.

 

 

Tu Primer Cumpleaños

Han pasado 10 meses desde tu Primer Cumpleaños, el primer año de vida…

Y mamá sin subir una entrada para mostrar en su blog lo que fue un día importante para ti. Han pasado ya 10 meses, vamos, que esta entrada viene demasiado tarde. En dos meses ya mi pequeño hombrecito cumplirá 2 añitos, empezará la guardería, sus clases de natación, uf, si es que el tiempo vuela!

Antes de mostrar alguna foto, decir que quizás tu cumpleaños no fue tan idílico como había imaginado. Y es que cuando planeas demasiado las cosas, nada sale como uno espera. Lección aprendida.

La noche anterior  a tu cumpleaños, no paró de llover y en el pueblo nos quedamos sin luz. Al día siguiente amanecimos así, seguíamos sin electricidad y  no tuvimos luz hasta una hora antes de que vinieran los invitados. Mamá no pudo lavarse el pelo ni plancharse la ropa que tenía pensado ponerse porque no contaba con no tener agua caliente ni electricidad. A mamá casi le da algo. Literalmente. Fueron unas horas de correr y muchos nervios.

Celebramos tu cumple en un local del pueblo que alquilamos para que  tuviéramos espacio suficiente y es que, pese a ser muy de celebrar las cosas en la intimidad, quisimos que en tu primer cumple viniera toda la familia, vecinos, amigos que tanto se había preocupado por ti y alegrado por tu llegada.  En ese local y por el día tan horrible que nos hizo, había falta de luz natural, el espacio era tan grande que no había manera de convertir ese espacio en algo acogedor. En fin…

Pero tu no te diste cuenta y creo que medio alucinabas y medio ni sabías de qué iba todo. Solo sé que la misma mañana de tu cumple te preguntamos qué que edad cumplías…

Y nos respondías que…

 

Estas son algunas fotos que pude tomar con mi cámara digital. He de decir, que hice muy poquitas fotos. Muy pocas. Nada a lo que tenía planeado, pero los nervios para que a todos los invitados nos les faltara comida hizo que no tuviera ni tiempo. (vale, el día no acompañó nada). Os muestro aquellas fotos en las que no salen los invitados.

preparé un mural con fotos haciendo un recorrido de Nico desde que nació hasta su primer año.

Carla y Nico

no tengo una foto decente de la gran mesa de platos salados que había. Una pena que por los nervios apenas probara bocado pero estaban deliciosos. Sobretodo unos sandwiches calientes preparados por mi cuñado Victor que siempre me ayuda en todo. 

menos mal que no se enteraba del todo p0rque faltaban niños pequeños. 🙁 Y es que mis invitados no tenían ni uno! Bueno, si, su amigo Xavi que vino al final de la tarde.

Se nota que  todo fue muy “handmade”, ¿verdad? muchas gracias a mi madre, a mi cuñado, a mi suegra por ayudarme y traer cosas deliciosas. El frosting de estos cupcakes no eran los mejores. No teníamos nevera para enfriarlos, pero no importó. ¡Volaron!

esa sonrisa lo es todo para mi.

Momento merienda en la que no paraba de mirar todo. ¡Y es que alucinaba!

Gracias a todos por tantas muestras de cariño y tantísimos regalos.

creo que esa cara de sorpresa no se la quitamos en el momento de soplar las velas. Al cantarle tantas personas el cumpleaños feliz alucinó en colores.

 

Pero al día siguiente…

Pudimos celebrar su cumple como dios manda. Con tranquilidad, tomando fotos de recuerdo y muy muy relajados. 🙂

Pues si, creo que ya os habéis dado cuenta de que la tarta era de mentira! La preparé junto con la ayuda de mi hermana Raquel. Y es que estas tartas tan vistosas de azúcar glasé son perfectas para decorar pero muy empalagosas para comer. En la mesa de dulces no faltaron cupcakes de zanahoria con frosting de queso, sandwiches de  Nutella, rosquillas de la abuela, tarta de arándanos con queso, etc.

¡Y aquí si que tuvo su mini tarta de primer cumpleaños!

Si quieres ver la sesión completa, pincha  aquí

¿me lo puedo comer enterito?

Feliz Primer Cumpleaños, mi vida

 

 

 

 

 

reflexiones de vuelta y muchos libros

Me he dado cuenta de que no puedo decir que vuelvo a estar activa en el blog o desconectada. Es escribir eso, y os tengo abandonados meses. Y al contrario, os bombardeo con entradas muy seguidas.

¡Sorry, una vez más!

Soy consciente de lo poco fiel  que he sido a este lugar. Al que siempre retorno. Es mi cueva, el lugar donde me siento protegida, pero que a veces no le doy el trato que se merece. Me centro en otros lugares y abandono otros. Y es que estoy hecha para una cosa. Y más en un mundo tan activo, caótico y rápido de las redes sociales, de aplicaciones, en fin, de Internet.

Pasado el tiempo desde que me quedé embarazada hasta hoy en día en el que Nico ya tiene casi 19 meses. En todo este tiempo me he dado cuenta de que la pereza me ha absorbido muchísimo. Más que la pereza ha sido el cansancio. Tenía tantas ganas de mostrar un poco ese día a día con mi bebé… Y ahora ese bebé se ha convertido  en un niño. Quería mostrar a través de mi blog y haceros participes de las dudas, de cómo resolvíamos todos aquellos problemas que se nos presentaba. Preguntas que, al fin y al cabo, no dejan de ser las mismas que la de todos los padres primerizos. Me hubiera gustado plasmar mi opinión. La experiencia es un grado y ahora lo sé.  También me hubiera encantado poder enseñaros todos esos momentos importantes de Nico, fotos de los cambios que cada día hacia, etc. Y para mi, para que, una vez pasado el tiempo, pudiera ver mis sentimientos, la forma en qué relataba una época tan nueva y maravillosa (y dura) que ha sido convertirme en mamá. Mamá de Nico.

Así que, si, lo sé, ya han pasado 18 meses, pero creo que estoy a tiempo de remediarlo.

Por supuesto que ahora mismo no voy a comenzar a relatar las dudas que teníamos y solventábamos ya que ni me acuerdo. Lo hemos pasado, que no es poco! Todavía me pregunto cómo hemos podido sobrevivir.

Pero si que me gustaría subir algunas entradas sobre aquellos momentos importantes de mi niño. Me hace mucha ilusión. Iré recopilando sus mejores momentos de cada mes. Lo prom.. Bueno, mejor no prometo nada. ¡ejem, ejem!

Para empezar, os voy a decir que estoy emocionada porque el Domingo es el Día de Sant Jordi, el día del Libro. Creo que es una de mis festividades favoritas. Disfruto muchísimo de este día. Ir a los puestos de libro que llenan las  calles más importantes del centro de Palma es un ritual para nosotros.

Y es que me encantan los libros.  He sido una gran devoradora de ellos. Durante una etapa muy importante, la adolescencia, me ayudó a superar muchos problemas propios de esa  época, especialmente lo referido a amistades y en la búsqueda de esa personalidad que se estaba creando pero necesitaba algunos pilares donde asentarse.

Abril es uno de mis meses favoritos. La entrada de la Primavera con esa luz especial, ese sol que te activa pero no agota y siempre te llena de energía, las horas de luz que  se alargan, y bueno, como madre lo disfruto aún más. Ah! y que si, que este año Nico ya puede participar activamente de ese día que tanto disfrutamos Oscar y yo.

Llevo meses anotando libros que voy encontrando.  Hago búsquedas, me informo, dejo también que me entre por los ojos. Algunas ilustraciones son hermosas, demasiado bonitas.

Y es que si de algo nos sentimos orgullosos es de haberle inculcado desde prácticamente un recién nacido, el amor por los libros. Siempre ha sido un objeto muy a su alcance. A la vista en casi todas las estancias de la casa. Recuerdo cuando empezamos a leer un cuento cada noche cuando era un bebé y queríamos que dejara de llorar y calmarlo (¡qué ilusos!), como meses más tarde, compramos libros de tela con texturas, sonidos varios que pudiera coger, llevarse a la boca y así favorecer su motricidad y ahora, para que vaya aprendiendo conceptos, se familiarice con otros y disfrute viendo sus ilustraciones.

A día de hoy, con 18 meses y medio, os puedo asegurar que una de las cosas que más le gusta es ir hacía su caja con libros y escoger uno al azar y pedirnos que se lo leamos. A veces no quiere llegar al final, él elige hasta donde quiere escuchar para seguidamente coger otro y así, hasta vaciar su caja llena de libros.  Puede estar sin sus juguetes a los que hace caso de forma intermitente, pero los libros forman parte de su día a día. Y te lo hace ver.

En ocasiones, te lo puedes encontrar sentado en el suelo ojeando algunos de ellos. Uno de esos pocos momentos donde parece que el tiempo se haya esfumado muy rápido.

Tenemos un niño.

Un niño que nos tiene enamorados.

Os voy a dejar una lista de los libros que hemos recopilado de recién nacido hasta hoy con año y medio. ( he de reconocer que me he tenido que cortar porque hubiera comprado muchísimos más. Pero he querido frenar ese ansia que no lleva a ninguna parte. Además tu bebé-niño debe empezar a valorar lo que tiene. Abarcar demasiado no sirve de nada. Es mejor que los pocos que tenga sean de su agrado o bien se los muestres y cuentes como si fueran los mejores del mundo. Les pasa con los juguetes, cuantos más tienen, menos caso les hacen. Aunque comparar juguetes con libros me duele, pero en la mente de un niño que todavía no razona, digamos que podría equipararse).

Lo que os  quería contar, todos los libros que tiene son bonitos y los ha utilizado, manejado. Algunos de ellos los tiene rotos y he tenido que pegar algunas páginas con cinta adhesiva. Como amante de los libros es algo que al principio me ponía muy nerviosa. Pero con el tiempo te das cuenta de que un niño tiene que tener algo de libertad para manejarlos, y es que debemos involucrarlos en cualquier tarea, ya sea en la lectura, el juego. De nada sirve si le enseñas el caramelo y luego no le dejas ni siquiera tocar el envoltorio.  Son libros, como le digo yo, “muy vividos”. Y que por muy desastre que estén siempre serán sus favoritos.

La lista no está redactada ni sigue un orden cronológico de cómo los hemos utilizado según el tiempo de Nico. Salvo los dos primeros que si son  libros que ha tenido desde que nació al ser de tela muy manejables y vivos en cuanto a colores. Algunos son desde bebés, otros a a partir del  año, y otros  incluso 2, pero aunque no pueda comprender, el niño se va familiarizando con conceptos a través de sus ilustraciones y de lo qué sus papás le cuenten. Muchas veces no hay que seguir sistemáticamente  la edad recomendada. Creo que depende de muchos factores. Pueden recomendarse a partir de los 3 años porque el texto no es comprensible para el niño, pero sus ilustraciones son tan hermosas que llaman la atención y curiosidad de un niño de 1 año. (Ej, La Ballena)

¡ah! el último de la lista. “el conejito que queria dormirse” fue un capricho de su papá para contarle antes de dormir. A mi parecer demasiado tostón. Creo que quien acaba por dormirse antes es el padre y no el bebé-niño).

  1. Libro de tela y texturas de animales.  “Animales Salvajes” (Grupo Edebé)
  2. Libro de tela con textura y sonidos varios de la Selva.
  3. El Pollo Pepe (Nick Denchfield y Ant Parker. Ediciones SM)
  4. Adivina Cuanto te Quiero ( Sam Mcbratney y Anita Jeran)
  5. Libro Juego. Toca Toca (Combel)
  6. Miau (Antonio Rubio y Oscar Villán. Kalandraka)
  7. Cucú-tras (Francesca Ferri. Ediciones Sm)
  8. Mis Palabras y yo ( Combel)
  9. Deditos Curiosos. Me gusta la música ( Ed Usborne)
  10. Duerme como un tigre (Mary Logue y Pamela Zagarenski)
  11. Todos Bostezan (Anita Bijsterbosch. Ed Combel)
  12. Los Números ( Susaeta)
  13. Me gustaría (Ed Bruño)
  14. Así suena el jardín (Ed Usborne)
  15. Colores ( Ed Catapulta)
  16. Mi mamá ( Peppa Pig)
  17. Descubro la guardería ( Ed. Algar)
  18. Deditos Curiosos. Ha llegado la Navidad ( Ed. Usborne)
  19. Libro de música para los más pequeños (ilustraciones de Elisa Squillace. Ed. Usborne)
  20. La Ballena (Benji Davies)
  21. Mi amor ( Ed. Kokinos)
  22. La Pequeña Oruga Glotona (Eric Carle. Ed. Kókinos)
  23. El conejito que quiere dormirse ( Carl-Joha Forssén)