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Archive for April, 2010

ensalada de espinacas con bacon, queso de cabra, naranja y frutos secos.

Wednesday, April 28th, 2010

Es un plato muy fácil de realizar y muy sabroso. Diferente a las típicas ensaladas que solemos comer.

En un bol metemos las hojas de espinacas ya lavadas y escurridas. Bacon a tiras finas (previamente lo hemos puesto a freir para que cojan un acabado más crujiente), tiras redondas de queso de cabra recien fundidas ( yo les paso un poco de pan rallado y las pongo en  una sarten con poquísimo aceite y vuelta y vuelta)

Al final le añadimos gajos finos de naranja ( le da un toque buenísimo) y el último ingrediente secreto: mezcla de frutos secos picados y previamente salteados  en una sarten con un chorrito de aceite.

La aliñamos con un poco de aceite ( no mucho por todo lo que lleva el bacon, el queso de cabra y los frutos secos). Algo de sal.

Lista!! Yo suelo hacerla un día al mes. Es muy sabrosa pero tiene ingredientes que engordan un poco.

Es ideal como entrante para una cena con invitados.

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saldad

un paseo por los jardines de alfabia y sus interiores

Thursday, April 22nd, 2010

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Lät du henne komma närmre

Wednesday, April 21st, 2010

La mañana del miércoles huele  a ropa recién lavada,

incienso del Tibet …

Tambien suena ella:

melissa horn

Firmin

Tuesday, April 20th, 2010

Antes de comenzar una nueva lectura, no quería olvidarme de Firmin de Sam Savage.

He leído muchos libros por placer. Y tengo mis preferencias. Empecé con los clásicos y luego encontré en la poesía una forma de expresión mucho más placentera que incluso la música.

Finalmente opté o más bien, encontré en la novela corta o el ensayo, una increíble fuente de información de la cual me alimentaba día sí, día también.

Pero bueno, de eso ya hace algún tiempo.

Entre mis recientes lecturas no puedo dejar pasar mi descubrimiento: “Firmin”.

Y lo he de confesar, cuando busco un libro, aparte de la vertiente literaria, me fijo en mayor medida en el título, la sinopsis y siempre, siempre, el último párrafo del libro. Y en último lugar, no por ello menos interesante, en su portada.

Y siento vergüenza al  decir esto pero ver a una rata como protagonista de la historia me enterneció. Seguramente por la pérdida de mi hámster al que quise mucho hace poco tiempo, o no sé…

Lo cierto es que todavía recuerdo las calurosas noches de verano y como mi madre  se cargaba a todas las ratas que iban rondando por la lavandería. Una a una, y decía: ” mirad, he cogido a 3 de golpe!!”

Incluso tratándose de una rata, siempre sentí pena por ello.

Y es que al igual que Jerry, ese viejo escritor borracho, yo también tendría a Firmin como mascota.

En el libro, Sam Savage, cuenta la historia de Firmin, una rata nacida en el sótano de una librería de Boston en los años 60. Con una infancia cruel, Firmin crece devorando, primero por necesidad, luego por afición, las páginas de libros.

Y se convierte en una rata culta pero tremendamente solitaria.

A medida que devora libros, Firmin, va transformando sus sentimientos y emociones hasta volverlos humanos.

Un libro lleno de anotaciones y alusiones a otras obras,

que consigue ponerte en la piel de una rata incomprendida hasta límites insospechados.

Por qué, quién nunca se ha sentido alguna vez un bicho raro? Digo, aparentemente.

Nunca sabemos lo que escondemos en nuestro interior.

Firmin:

” Al principio me limitaba a comer, royendo y masticando, tan feliz, siguiendo los dictados de mi gusto. Pero pronto empecé a leer, un poco por aquí, otro por allí, en los bordes de mis comidas. Y según transcurría el tiempo fui leyendo más y masticando menos para terminar pasándome prácticamente todas las horas de vigilia leyendo y comiéndome sólo los márgenes.”

………………..

“Siempre creo que todo va a durar para siempre, pero nada dura para siempre. De hecho, nada existe más allá de un instante, salvo las cosas que retenemos en la memoria. Yo siempre intento retenerlo todo. Prefiero la muerte al olvido”

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Tuesday, April 20th, 2010

Entre contraseñas varias y números estrambóticos me muevo. Y siento que en cualquier momento voy a perder mi identidad. Ya lo hice en una cuenta de la que, hoy día, no consigo acordarme de la contraseña.

Renegué en mi adolescencia de cualquier utilización, viable o no, de ésta, la tecnología. Y promulgué mil razones, con argumentos incluidos, para no caer en la tentación.

Y me mantuve. Fuera móvil, fuera Internet.

Quise promover la comunicación cercana, la visita diaria a las bibliotecas y la búsqueda de la información en esos tomos enorme de enciclopedias, algo ya obsoletas.

Pero la libertad es algo que está a la orden del día. Nos llenamos la boca hablando de la libertad de expresión, parecido al libre albedrío.

Mentira.

La sociedad pone unos límites tan aparentemente invisibles que uno, algo lerdo, no llegar a verlos. Pero existen.

Y sólo personas, con alguna tara emocional y de fábrica, en las que me incluyo,

no dejan ni un solo día de verlas, tocarlas,

(me atrevería a decir que de tanto tiempo

hasta cogiéndoles cariño.)

Y nos movemos al final entre números y  códigos inconclusos,

donde los mensajes llegan a los demás al igual que en su día,

el juego del teléfono roto.

Cosa que me hace pensar en que todo se mueve sigilosamente en un círculo vicioso

al igual que la moda.

donde uno es mejor que se siente y espere…

A lo mejor dentro de unos años,

quién sabe,

nos toca el turno.