esta Navidad…

Por fin aparezco por mi blog. La verdad es que he estado a punto de dejar este lugar para el 2018 esperando que algo de inspiración venga a mí, pero de todas las cosas que no he llevado a cabo en Navidad, creía que ésta, no tendría que ser una de ellas. Y al fin hago acto de presencia.
La verdad es que estos días se me ha venido a la mente una serie de reflexiones, mi idea era aunarlas aquí, pero desde hace tiempo tengo un serio problema: no consigo que las palabras fluyan como lo hacían antes. Cosa que me hace sentir tremendamente frustrada. No sé explayarme en un lugar en el que sé que tengo total libertad para escribir sobre lo que sea, por muy poco atractivo o superficial que parezca.
Así que llevo meses dejando a mi mente divagar, sin más, aunque mi interior se muera de ganas de poder expresarse.
Llegó la Navidad, este año me parece que ha pasado un suspiro desde que el Verano acabó y Nico comenzó la guardería. Para nosotros un hito importante y necesario en el crecimiento de Nico. Me siento tan afortunada de haber podido dedicar 2 años plenos a mi hijo! pero tampoco teníamos en mente alargar ese cuidado hasta el momento de entrar al colegio. Si hay algo que no me permitiría es hacer un trance difícil, más de lo que ya será de por si solo, el momento de dejar su hogar, aunque sean unas horas, para embarcarse en una experiencia que le vendría de nueva.

Todavía recuerdo mi entrada en el colegio. El miedo, el sentirme de repente desprotegida. Lo pasaba mal pero en cierto modo recuerdo que sabía a lo que me enfrentaba. Había vivido algo parecido en el jardín de infancia que llevaban las monjas en el pueblo. Me daba miedo porque no controlaba ese entorno pero mi interior no nadaba en aguas completamente inexploradas.
La guardería nos ha traído a Nico y a nosotros una mayor libertad. A nosotros para tener nuestro tiempo libre para desarrollarnos, no solo como padres, sino para recuperar a esa persona individual que llevamos dentro, también la profesional. Y a Nico que ya nos pedía, a base de rebeldía, un desapego. No grande, sino el suficiente para SER en otras facetas fuera del ámbito familiar.
Los inicios fueron un pelin duros, especialmente para mi, pero todo ha valido la pena. Adoro levantarme por las mañanas sabiendo que tu hijo no rechista para salir a la guardería. Sino que lo ves más feliz, más extrovertido. Allí aprenden cosas básicas que, por mucho que tú se las muestres y enseñes del mismo modo, en realidad no tienen el mismo impacto para él. Aprenden a ser autónomos. Ya sea por imitación, algo de supervivencia. El caso es que estoy orgullosa de este pre- experiencia que le está ayudando a pasar de bebé a niño de un modo bonito.

En realidad quería hablaros de la Navidad. Una época que no me desagrada y de la que tengo muy buenos recuerdos de la niñez, adolescencia. Es verdad que he tenido épocas. La muerte de un ser querido hace que estas fechas y otras sean un auténtico calvario. Si, también he vivido algún momento así. Pero lo cierto es que esa especie de magia invisible y algo fantasiosa que siempre se ha intentado crear, siempre ha venido a mí, incluso en esos momentos de apatía e indiferencia. Ha venido a mí y me ha salvado.

Me encanta preparar la casa, decorarla, cocinar o preparar recetas típicas de ahora. Me gusta escuchar canciones navideñas, adoro la noche del 24 y el 25 (sin duda nuestro favorito), desde que Oscar y yo nos independizamos, ha ido aumentando en cuanto a rituales, sentimientos agradables. No hacemos algo que no podríamos hacer en otro día cualquiera, seguimos haciéndolo ya sea Navidad o no, pero creamos una atmósfera tan agradable, que ese día es aún más bonito. Abrimos nuestras postales que nunca puede faltarnos haciendo un balance de nuestra relación ese año entero, preparo cosas ricas y hacemos del desayuno una comida, para luego volver a comer a las pocas horas con esa paz interior de que ese día es sagrado y el tiempo se detiene. No relaciono la Navidad con regalos, gastos, aunque es cierto que siempre nos regalamos algo, un detalle que sabemos que nos hace ilusión. Casi siempre consta de un libro. Para nosotros el día de Navidad, nuestro día favorito, es un momento en el que nos permitimos creer. En nosotros, la ilusión del momento. Y nos dejamos llevar ciegamente porque ese día volvemos a sentir las cosas sin ver el lado ni comercial, ni soporífero, ni superficial. Para nosotros no lo es. Qué importa el resto… Que cada uno haga lo que quiera.

Con la llegada de Nico a nuestras vidas, nos prometimos seguir con nuestras tradiciones. De hecho, sabíamos que irían en aumento. Tener un hijo es de repente descubrir que puedes ser capaz de amar a alguien más que a ti mismo y sobre todas las cosas. Y empezar a creer en lo que antes te permitías pasar por alto o no gustarte. Parece una frase hecha, pero ¡oh! ten un hijo y luego me cuentas.(siento este momento que parece pedantería. No lo digo por creer que dispongo de una verdad absoluta por el mero hecho de ser madre, para nada, sino que hace años, yo misma no entendía con exactitud de qué me hablaban cuando explicaban algo así).
Nico nos ha aumentado esas ganas e ilusión. No es que no te quede  más remedio y te sientas forzada, es que ver esa carita de felicidad con tan poco, es lo que más cercano a explotarme el corazón he sentido en toda mi vida.
Este año, sin embargo, he caído en picado. Me ha sido difícil seguir con ciertas tradiciones que no quería pasar por alto con Nico en mi vida. No ahora que es cuando más se entera y puede disfrutar.
Y finalmente me he dado cuenta, en medio de una presión absurda que yo misma me creaba, que no pasa nada por saltarme algunos momentos mientras la esencia, esa magia siga intacta. Lo demás es decorado, un decorado bonito pero no tan necesario como si lo es vivir todo con alegría, tranquilidad, armonía.
Este año nos ha pillado Diciembre enfermos. Con un estado físico nada bueno. Una parte de mí insistía en no flaquear, no olvidarme de que pese a lo mal que me encontraba y lo cansada que estaba, la función no debía parar. Era necesaria para hacer de esta Navidad, unos recuerdos inolvidables en su memoria, en los de mi chiquitín.
Enseguida entendí lo absurdo que era mi pensamiento. Todo era una señal. Para parar, respirar y seguir como siempre lo hemos hecho Oscar y yo. Nuestra Navidad perfectamente imperfecta. Diferente al resto, o por lo menos con nuestra manera particular de verla y sentirla.

Este año he dejado el calendario de Adviento a medio hacer, no he hecho galletas con la ayuda de Nico, he disfrutado de hacerlas en soledad y no forzarle en querer hacer algo que en realidad no le apetecía. No hemos decorado la casa con guirnaldas hechas con papel, no hemos visitado los mercados navideños que solemos visitar,  ni hemos ido a ver el encendido de la ciudad.  Tengo las postales navideñas pero este año no llegarán a tiempo a los destinatarios que tenemos más lejos.

No he capturado con mi cámara momentos que antes ni loca se me hubieran pasado por alto. No hemos hecho muchas cosas que incluso si hice cuando era un bebé. No hemos hecho manualidades, ni paseado para recoger piñas y decorar la casa. No, no lo hemos hecho y aún así lo estamos disfrutando igual o más que si lo hubiera hecho.
En cambio he respetado ese parón, nos hemos recuperado, no hemos forzado nada. Hemos seguido con nuestra vida pero ha disfrutado de jugar tarareando canciones navideñas, o contándole la historia de Papa Noel y viendo en su rostro una alegría inmensa, o leyendo algunos cuentos de la época. También hemos merendado las galletas que hice. Y las ha disfrutado muchísimo pidiéndome siempre “ma-ma” (más, más).

Este año no hemos ni necesitado comprarnos un detalle para poner bajo el árbol junto a los regalos de Nico. No, hemos preferido escribirnos una carta de amor, una declaración de intenciones, de mejoras, de agradecimiento. Yo misma tuve la idea de envolverme algunos libros que compré y apenas he ojeado. Para recordarme la abundancia que poseo y que debo valorarla siempre. Este año necesitamos incluso menos que otras veces. Nos basta con poder seguir con nuestros rituales de pasar el día 25 en pijama todo el santo día, de no hacer nada, de comer cosas ricas, de hacer fotos y vídeos de tu hijo abriendo los regalos, de jugar con él y de acostarnos en el sofá viendo pelis navideñas repetidas hasta la saciedad mientras comemos palomitas o galletas. O todo a la vez.

Nuestra Navidad perfectamente imperfecta.

Para los que viven la Navidad o entienden un poquito mi manera de sentirla, para los que la encuentran un día más y carece del sentido que parece que todos nos esmeramos en darle, para todos, sin excepción alguna, os deseo unas Felices Fiestas y un Feliz Día de Navidad.

 

Cappuccino Grand Café- Valldemossa

 

Situado en el pintoresco pueblo de Valldemossa, uno puede parar en Cappuccino Grand Café y refugiarse de este frío frente a la chimenea de tan acogedor lugar.

Y tomar algo calentito mientras conversas y descansas tu mente y cuerpo de cualquier preocupación.

A Oscar y a mi nos encanta visitarlo de vez en cuando (en este caso, nosotros solemos acudir al situado en Puerto Portals que está más cerquita de casa, pero todos tienen una decoración muy cuidada y una atmósfera preciosa). Ya son 17 años disfrutando de su ambiente y ricos cafés.

Y en Navidad siempre es una parada obligatoria.

 

Santina Palma

 

Hace una semana fui a visitar Santina Palma en El Barrio de Sta Catalina, un lugar que había llamado mi atención desde su apertura pero al que no había tenido oportunidad de ir. Aprovechando que había quedado con una amiga, fuimos a desayunar y la visita no me decepcionó. Nos encantó.

Es un lugar muy agradable, con una decoración muy cuidada y con una carta extensa llena de platos muy saludables y que tan de moda están hoy en día.  Me alegra que comiencen a proliferar estas cafeterías. La verdad es que comer alimentos tan frescos y saludables en un lugar acogedor y con una buena compañía hace que sea un plan perfecto. Uno pierde la noción del tiempo y olvida que se encuentra en la ciudad.

Nos pedimos un super fruit bowl! que quitaba el sentido. Con granola y yogur griego y una variedad increíble de frutas. Un smoothie de remolacha y un café con leche. Todo estuvo riquísimo y una de las camareras tuvo la generosidad de decirme “si” cuando le pregunté si podría hacerle una foto. ¡qué maja! y es que no me pude resistir. Qué personalidad destilaba… Y luego tuve la osadía de subir su retrato en mi cuenta de instagram (y ahora aquí) sin pedirle permiso. ¡lo siento muchísimo, pero es que te sales! jeje

Perfecto para tomar un brunch.

¿os apetece visitarlo? sin duda, ¡lo recomiendo!

Aquí os dejo las fotos que me dio tiempo a hacer. La verdad es que siempre que voy a un lugar nuevo, especialmente si hay comida, llevo mi cámara, pero es cierto que las fotos se tomaron en menos de 5 minutos, en realidad la quedada era para visitar a una amiga que no veía hace meses. Así que salí encantada, no solo por verla, por disfrutar del desayuno, sino por el lugar que era tan fotogénico que me permitió hacer fotos bonitas en poco tiempo.


C/Annibal 19
Palma de Mallorca
Tlf 674 99 57 95

mi Día de acción de Gracias particular…

¡Hola a todos!

empiezo con un “hola” con la esperanza de que esta vez si os animéis a comentar y participar en mi blog. Sé que muchos me leéis en silencio. Yo también he seguido muchos blogs en silencio.

Hace mucho que escribo sin tener un feedback. Y he aprendido que igual que uno no puede querer al 100% sino se quiere a si mismo, lo mismo puedo aplicar a mi blog. No tiene que importarme la cantidad o no de comentarios que tenga. Incluso si son inexistentes. Aún así este es mi niño mimado, mi segundo hogar, un lugar que aprecio muchísimo como para abandonar. Y uno debe hacer las cosas que siente. Siempre. Da igual lo que pase. Suena algo ñoño pero es cierto (a veces), haz lo que tú corazón dicte.

Así que después de días algo estresantes, de montaña rusa y casi siempre encontrando el Norte, vuelvo a estar por aquí aprovechando que hoy se celebra el famoso Thanksgiving. Lo sé, lo sé, esta fiesta no nos pertenece, pero a mi siempre me ha gustado. La idea, la esencia es para mi realmente bonita. Será que desde siempre he estado cuidando de niños extranjeros y he vivido de cerca estas fiestas. El ritual de la cena, el decorar la casa por estas fechas….

En instagram, que es donde paro más a menudo, he podido ver como muchas empresas acercan ese Black friday con un código de descuento para que podamos aprovecharnos y así hacer ese detalle antes de tiempo. Y he de decir que no soy una loca del Black friday pero que me hace gracia, especialmente si algún año me encapricho con algo que he dejado pasar durante meses con la idea de borrarlo de mi mente. Así que mola. Pero no soy fanática.

No sé si sabéis que tengo una pequeña tienda online con mi fotografía analógica favorita convertida en set de postales y marcadores de libro. No voy a hacer un descuento porque sinceramente creo que no va a tener repercusión. Y como la esencia de ese Thanksgiving está más en dar que recibir, quiero daros la oportunidad de participar en un sorteo para regalaros un set de postales (la que queráis) + un marcador de libro. 

Ya sé, no es gran cosa, pero para mi es todo lo que ahora os puedo ofrecer. Y me encantaría que alguien recibiese en su hogar, una parte tan querida de mí y que tanto me define. Soy fotógrafa (aunque hace unos meses me armé de valor para zanjar una etapa de casi 10 años. Creo que ahora no es mi momento) y para mi es mucha alegría poder regalar algo que me pertenezca.

He pensado que con dejar un comentario es suficiente. Pero luego una parte de mi ha pensado: “a ver, Lorena, no te resignes tanto y pide. Pregunta algo que quieras saber”

ok.

Pues pido u os pregunto algo sencillo: ¿en qué puedo mejorar para que este blog os atraiga más? Soy toda oídos. Aquí estamos para aprender. Quizás no soy lo suficiente constante, quizás tardo mucho tiempo en subir una entrada. Todas las valoraciones son buenas. ¿quizás os gustaría que escribiera sobre algo en concreto?

No sé si alguien participará. Si es así, mil gracias! y por favor, no dudes en que la pregunta no tiene doble intención. ¡Para nada! No ganará quién sea más benévolo conmigo jeje. Además será un sorteo que haré en directo y donde utilizaré la mano inocente de un niño de 2 añitos.  🙂

Esta noche no celebro el Thanksgiving con mi familia.  Ojalá el año que viene decida hacer una pequeña cena especial. Por el contrario, hoy tengo a un niño  con tos y bastante resfriado al que estamos deseando dormir. ¡qué intenso, por dios!

Pero doy gracias por tenerlo en mi vida. Siempre, da igual lo duro que sea ser mamá a tiempo completo. Gracias, pequeño.

Gracias a la vida que me da oportunidades cada mañana cuando me despierto,

cuando me acuesto.

Y a la familia tan bonita que he creado.

Gracias por poder seguir aquí.

Creando.

He aquí el enlace de mi tienda online para que le echéis un vistazo. Y podáis elegir un set de postales y un marcador. El Domingo a las 18.00 de la tarde daré el nombre del ganador/a. Ya me pondré en contacto con vosotros para que me digáis  vuestra elección y la dirección de envío.

https://lorenaarance.tictail.com

¡Mil gracias!

soltar para volar

Hoy tengo los sentimientos a flor de piel.

Necesito llorar,

soltar todo aquello que me oprime,

para dejar espacio a lo que de verdad importa

y quiero en mi vida.

Quiero muchas cosas en mi vida,

creo que mi corazón es grande para este cuerpo tan pequeño

e irregular.

Necesito liberarme de pensamientos que no hacen otra cosa que encadenar mi esencia,

volverme poco a poco invisible.

Soltar amarres.

Porque es necesario “soltar”

Para poder volar.

 

Paté de tomates secos y almendras

Hoy no os traigo receta porque es un plato que he reproducido tal cual de una blogger que es mi gran descubrimiento en este último tiempo. Se llama Rocío Montoya y no puedo dejar de maravillarme con cada una de sus recetas. Además de que el éxito para que un blog de cocina me enganche es la honestidad, sencillez, cercanía. Que no sólo te venda con su habilidad en la cocina, sino que destile verdad. Y Rocío tiene mucho de todo eso.

Os dije en una entrada que ya era hora de comenzar a reproducir recetas de todos los libros de cocina que tengo en casa, una forma de darle provecho. Y no sólo me refería a una receta sacada de un libro, sino de Internet también. E internet está lleno de delicias que deben ser probadas.  No hay nada malo por no ser original, por no subir una  receta que no es tuya. Sinceramente, nada es nuestro al 100%, y yo tengo bien claro que en cocina, como en casi todo, quiero aprender. No voy a ser original y creativa cuando mi interior sabe que me falta una larga trayectoria. En esta vida estamos en continuo aprendizaje.

Y copiando se aprende mucho.

Este Paté de tomates secos y almendras está riquísimo. De verdad, no te podrás creer lo fácil que es hacerlo y lo tremendamente atractivo de cara a tus visitas. Un snack perfecto.

Gracias, Rocío. Tengo este paté en mi libro de recetas y es TOP!

(no  subo receta porque no cambié ningún ingrediente y me parece ridículo copiar una receta tal cual cuando os puedo dar el link de veggieboggie, así se llama su blog. ¡Os encantará!

pero no olvidaros de mi, ¿eh? 🙂

Receta:

Paté de tomates secos y almendras de Veggieboggie

 

LENTEJAS ROJAS CON VERDURAS

Después de un finde intensísimo…  No sé que me pasa que me cuesta mucho estar fuera de casa los fines de semana. Soy muy hogareña y me estresa enormemente tener muchos compromisos,  sobretodo los 2 días. Para mi, los mejores, ya que son los únicos días en los que estamos los 3 juntitos y son perfectos para seguir llevando a cabo rutinas que me parecen esenciales con un niño pequeño que ahora se encuentra en la etapa rebelde. Y después de un finde intenso (este no vamos a salir del pueblo), lo cierto es que tenía ganas de que llegara el Lunes. Para que todo volviera a su cauce. Me encantaría que Oscar trabajase alguna mañana desde casa y me acompañara ( últimamente no tenemos tiempo de conversar).

Rescato esta receta, hoy que por fin creo que si, que ha llegado el Otoño en la isla. ¡Hace frío! y apetece arroparse y estas lentejas de verduras sencillas es un plato perfecto para el día de hoy.

Nuestras lentejas son muy digestivas gracias al uso de la variedad de lentejas rojas o naranjas. Las empecé a utilizar cuando Nico era bebé, me informé de esas propiedades digestivas y pensé que sería buena idea para cuando tuviera que añadirlas a su dieta. Y vaya si lo son! Y deliciosas y nutritivas…

Nuestras lentejas son también saludables. Tiene un buen fondo de sofrito de verduras que es la base de ese caldo tan sabroso. Tenía que tener esta receta en mi blog, aunque lo peor es que no tengo ni idea de qué medidas poner. Estos platos los hago completamente a ojo. Bueno, allá voy 🙂

LENTEJAS ROJAS CON VERDURAS


Ingredientes:

  • 1 zanahoria
  • un trocito de calabaza
  • media cebolla
  • medio puerro
  • un trocito de pimiento rojo
  • medio vaso de tomate en cubitos (yo utilicé de procedencia ecológica)
  • 1 patata grande
  • medio calabacín
  • 3/4 de taza de lentejas rojas
  • un puñado de espinacas frescas
  • una cucharadita de pimentón dulce
  • medio ajito
  • aceite de oliva y sal

Preparación:

Primero de todo, vamos a hacer un sofrito con todas las verduras, excepto el calabacín y la patata que la añadiremos después.

En ese sofrito, con un buen chorrito de aceite de oliva, pondremos el medio ajo, la media cebolla, el medio puerro, la calabaza, el trocito de pimiento rojo y la zanahoria en trocitos cortados muy pequeños. Le echamos un poquito de pimienta y sal. Cuando llevemos un minuto, añadiremos el medio vaso de tomate en cubitos junto una cucharadita de azúcar para matar esa acidez. Mezclamos y dejamos que se sofría unos minutitos más. Apagar el fuego. A continuación metemos la salsa de tomate con todas las verduras en una batidora y trituramos todo bien para que no haya ningún trocito a la vista.

En una olla honda, echaremos un chorrito de aceite de oliva y una hoja de laurel. Añadiremos la mezcla triturada y con una cuchara de madera le daremos unas vueltas. A continuación vertemos medio litro de agua mineral y los trocitos de patata y calabacín (yo suelo cortarlos en cuadrados pequeños) junto con la cucharadita de pimentón dulce de la Vera.

Mezclamos bien, tapamos la olla  y dejamos que empiece a hervir con el fuego siempre suave.

Cocinamos unos 10 min. Pasados este tiempo, añadiremos las lentejas rojas y volveremos a dejar cocer hasta que las legumbres estén al punto que nos guste. Deberemos tener cuidado ya que las lentejas rojas se cocinan enseguida y tienden a perder la forma, se deshacen muy fácilmente.

Dos minutos antes de apagar el fuego, añade las hojas de espinacas troceadas para que se integren con las lentejas y se cocinen.

Ahora si, creo que ya tienes unas lentejas ricas. Prueba y antes de servirlas, vuelve a mirar si le faltase algo de sal.

Yo siempre le añado al emplatado, un chorrito de aceite de oliva por encima y algunas semillas de cáñamo. (no es necesario).

Espero que la receta, con estas pautas, te salga bien. ¡ejem ejem! en serio, creo que en este tipo de platos las medidas no son tan necesarias, sino que podemos echar a ojo según también nuestras preferencias. A mi así me salen muy sabrosas, con un sabor intenso pero a la vez suave y reconfortante.

FUSILLI CON VERDURAS, PESTO DE AGUACATE Y TOFU CRUJIENTE

Cuando afirman que soy buena cocinera, no es nada cierto. Cuando dicen o dan por supuesto que me encanta cocinar, a veces se equivocan.

Si, me gusta cocinar pero tengo etapas. Y desde que soy mamá, no os voy a mentir, echo de menos perderme en la cocina, pero como sé que no dispongo de ese tiempo de antes, no, no me encanta cocinar como antaño. Y más cuando sabes que el tiempo es oro y luego tienes que recoger el caos en tu cocina. Y tienes miles de cosas que hacer con un niño. Estoy en un momento en que no me importa que me cocinen. Con sus matices, claro… me dejaría mimar un par de días, pero también sé que lo llevo dentro y no duraría mucho. Querría recuperar mi espacio cuanto antes.

Vale, si, quizás eso significa que me gusta cocinar.

Y eso de que soy buena cocinera… No, no lo soy. ¡Ojalá! Soy bastante ignorante en cosas básicas, pero es un ámbito que me encanta aprender, me da igual ser una eterna aprendiz. Cada vez estoy más concienciada de como emplear ciertos productos, lo que se suele decir “no maltratarlos”, pero no soy una buenísima cocinera, soy una chica a la que le gusta experimentar para alimentar del mejor modo a su familia. Cocino por impulsos, mi cocina se limita a improvisar, pocas veces sigo una receta a rajatabla. Siempre le doy la vuelta, me cuesta seguir un orden y al final acabo cocinando por intuición. La mayoría de veces no sé qué voy a prepararme. Abro la nevera, saco ingredientes, y que sea lo que el destino quiera…

Y así es como hice este plato.

Para no ingerir mucha pasta (en mi  época universitaria, lo necesitaba casi cada día, no sabía hacer otra cosa), es cierto que estoy subiendo muchas recetas de pasta. Será porque tanto la pasta como el arroz dan mucho juego. Son una base que admite muchas combinaciones. Y todas suelen ser ricas.

Os dejo con la receta. Os sorprenderá, está deliciosa 🙂

FUSILLI CON VERDURITAS, PESTO DE AGUACATE Y TOFU CRUJIENTE


Ingredientes:

  • pasta fusilli (no he puesto cantidad porque siempre echo a ojo. Habría unos 120 gramos).
  • 50 gramos de judias verdes redondas
  • 3 champiñones Portobello grandes
  • 1 trocito de tofu  (la variedad que quieras, yo para este plato utilice tofu de sésamo)
  • 3 rodajitas de puerro bien picado

Para el pesto de aguacate;

  • 1 yogur natural griego
  • 1 aguacate mediano
  • un chorrito de aceite de oliva
  • medio ajito
  • sal, pimienta
  • un chorrito de limón

Preparación:

Antes de nada, poner dos cazos con agua y sal a hervir. En uno echaremos los fusilli y en otro las judías verdes.

Empezar con el pesto de aguacate. Pon todos los ingredientes en una picadora. ¡Y a picar! Prueba por si falta algo de sal, o limón y reserva para más tarde.

Cortamos los champiñones en rodajas finas y vertemos en una sartén con un poco de aceite de oliva. Añadimos el puerro, y el  tofu  que previamente habremos desmigado con las manos. Echar más aceite de oliva si se necesita, pero intentar no mezclar mucho para conseguir que el tofu quede crujiente. Cuando veamos que el tofu ha quedado crujiente por los dos lados, apagar el fuego.

Escurrir los fusilli y las judías verdes.

Para emplatar, pondremos los fusilli con las judías  y el  tofu crujiente con las verduritas  y añadiremos unas cucharadas de pesto de aguacate. Mezclar bien.

Ya tienes listo este delicioso plato.

¡mmm!

hay días…

Porque hay días en los que a uno solo le apetece sentarse frente a la mesa y alargar el desayuno hasta la comida y en pijama. Estar recogido dentro de casa con el calor de una estufa y de tu familia. Y escuchar viejos álbumes, o leer algún capítulo de ese libro que dejaste a medias y no te acuerdas ni cuándo, de cocinar a fuego lento y abrir la ventana para oler esa mezcla de tierra húmeda y humo que sale de la chimenea de algunas casas. De encender algunas velas e incienso al anochecer y despedir el día en silencio y con mucho amor.

Nada más. Cosas simples.

El Otoño está pasando de puntillas, el otro día tuve que ir al bosque con Nico para intentar conseguir unas hojas típicas del Otoño y fue un intento fallido. Únicamente nos dio para piñas, pequeñas bellotas y alguna hojita minúscula. No me puedo creer que mi época favorita sea inexistente. Si, es cierto, no hace el mismo calor del Verano, pero podría refrescar más durante el día. Algo ha cambiado, La luz, si, pero no es suficiente.

¿ llegarás a tiempo antes del Invierno? ¿Me prometes que llegarás?

Yo te quiero ver. Y disfrutar de ti.

Y a vosotros, ¿qué es lo que más os gusta hacer en Otoño?

ARROZ INTEGRAL CON VERDURITAS, TOFU Y TAMARI

Últimamente no sé que me sucede. Empecé a incluir el deporte en mi día a día, algo simple pero muy beneficioso : caminar rápido cada día durante hora y media más o menos. Principalmente lo hago para desconectar, despejar mi mente, tomar aire puro y disfrutar del entorno tan privilegiado donde vivo. Y como segunda opción, no menos importante, pero no la prioridad, perder 2 o 3 kilos que creo que me sobran. Necesito ir más ligera de equipaje  ¡jeje!

Y todo esto iba a qué no sé qué narices me sucede que el solo hecho de incluir esa hora y media de la mañana en algo tan beneficioso hace que no me deje mucho tiempo para lo demás. O no como el que querría. Creo que no administro bien mi tiempo.

Empecé a cuidar un poco más mi alimentación, y  estas semanas he hecho platos realmente deliciosos pero poco tiempo y ganas he tenido para coger y fotografiar los platos para luego mostrároslo en mi blog. Quiero hacerlo, si, pero no encuentro el momento. O quizás es que necesito aprovechar ese tiempo para comer de forma pausada y caliente. Y no dejar enfriar mis platos por unas fotos. Cosa que, mira, ¡nunca me ha importado!. Quizás ahora si me importa más…  Y es que llevo 2 años sin saber lo que es comer relajadamente. No quiero ir corriendo a todos lados. Pese a perder grandes oportunidades  y contenido para mi blog (no sabéis lo muy inspirada que me encuentro culinariamente hablando cuando no tengo presión).

Ser una food blogger requiere de mucho tiempo (no quiere decir que me lo llame a mi, resulta que este blog tiene un poco de todo y no exclusivamente de comida). Tiempo para experimentar, crear nuevos platos, cambiar y hacer mil versiones diferentes hasta encontrar la más deliciosa y luego hacer un despliegue para crear un ambiente donde presentarlos y luego fotografiar. El tema de edición, subir foto y receta en el blog. Limpiar el cacao que montaste en tu cocina y en varios lugares de la casa intentando conseguir la mejor luz natural…  Son muchos pasos. Por eso siempre me quedo a medias, especialmente a lo que se refiere a una foto de esas que digas: ¡ostras! quiero traspasar la pantalla. Y es una pena porque todos mis platos son reales, huelen bastante bien y saben mucho mejor. Pero se requiere de mucho mucho tiempo que creo que ya no dispondré. Y como leía en una entrevista de “being biotiful”, tener hijos te obliga a parar para vivir este AHORA y este momento, aunque te mueras y te sientas impotente porque todo podría salir mucho mejor. Más bonito, más profesional. Ahora si que echo la vista atrás y el tiempo que desperdicié cuando realmente no tenía obligaciones. Podría haber “aprendido, practicado, aprendido, practicado”. Y si, lo haré, pero ahora soy madre de un niño pequeño. Y por mucho que un día consiga hacerlo, habrá de 3 que no podré. Así que es mejor quedarse con lo bueno y no lamentarse.

Me tengo que adaptar a las nuevas circunstancias y lo haré. Sólo que necesito más tiempo.

En fin, menudo rollo que os he soltado!

El plato de hoy es  rápido y sencillo de cocinar, sano y sin perder un ápice de sabor. Es una receta improvisada, como suelo hacer de costumbre. Me viene bien apuntarla y no olvidarla.

Es muy sencilla y sin complicaciones (si no tienes a mano las semillas de cáñamo y el tamari, no te comas la cabeza, sustituye por soja y otras semillas que tengas).

ARROZ INTEGRAL CON VERDURITAS, TOFU Y TAMARI


Ingredientes:

  • media taza de arroz integral
  • 2 champiñones Portobello  grandes laminados
  • un manojo pequeño de brocoli
  • 2 tiras alargadas de tofu (he empleado tofu de sésamo, pero con cualquiera estará igual de rico. Mi favorito es el tofu ahumado)
  • unas hojas de espinacas frescas
  • tamari
  • Aceite de oliva
  • semillas de cáñamo

Preparación:

Primero pon a hervir la media taza de arroz integral ( yo ya tenía preparado un recipiente de arroz integral hervido  en la nevera = más rapidez  en la preparación). Cada arroz tiene su tiempo de cocción, el integral suele tardar una media hora. Ves probando hasta que te guste la textura. Apaga, cuela y reservar.

En una sartén, con dos cucharaditas de aceite de oliva, saltea el brócoli que habremos cortado en ramitos pequeñitos, los champiñones Portobello y las 2 tiras alargadas de tofu que previamente he cortado en cubitos. Mezcla bien y saltea. (añade alguna cucharada de aceite de oliva extra si ves que lo necesita). Y cuando la verdura esté al dente, añade las hojas de espinacas y el arroz. Mezcla dos minutos más y apaga el fuego. Enseguida añade un chorrito de salsa tamari (me gusta porque contiene mucho hierro, pero la soja de toda la vida va perfecta). Se debe añadir al final de la cocción ya que ayuda a mantener las enzimas vivas. Y ¡ojo! es bastante salada así que ni se te ocurra echar gran cantidad de esta salsa ni haber puesto sal a las verduras. Así evitarás alguna que otra sorpresa).

Sirve en un plato hondo  y espolvorea unas semillas de cañamo por encima del plato.

¡A disfrutar!