Y tú, ¿para qué sirves?

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A algunas personas les basta tan poco para ser felices!. Y a otras, en cambio, no. Y se empeñan en conseguir más de lo que debieran, entrando en un círculo vicioso de vida insatisfecha.

Por suerte soy de las primeras. Nunca tuve de mucho, pero tampoco nunca eché en falta nada. Desde adolescente me puse a trabajar como babysitter para casi todos los niños del pueblo. Alternaba mis trabajos cuidando niños con mis estudios en el instituto y con clases de repaso para niños extranjeros y  más adelante, me ganaba un dinero extra planchando las arrugas de los demás. Razón por la cual hoy en día detesto planchar.

Siempre supiste que servías para muchas cosas, ninguna quizás en concreto. Eres de esas personas que lo tuvo difícil para decidir qué carrera universitaria estudiar y luego, después de hincar codos y esforzarse al máximo, dejar. Supongo que todo ello cuenta como experiencia. Algunas veces siento que una experiencia perdida, pero sin esas vivencias una no sabe para lo qué sirve. Para lo que está destinado en este mundo.

Llegó entonces la fotografía y allí descubrí una Lorena que se sentía libre, cómoda, viva en esencia, y en cuerpo. Y en mente.  Y luego, quise hacer otras cosas para ampliar un currículum que en tiempos difíciles es lo único que me quedaba.

Supongo que siempre perteneceré a aquellas personas que mueren sin un perfil “académico” definitorio. Digamos que sé lo que no me gusta. Y sé que el mundo artístico es lo que en realidad corre por mis venas. Sin embargo, dentro del ámbito artístico hay tantas cosas!! Y si, señores, me gustan muchas cosas y creo que con paciencia y constancia, puedo abarcar muchas de ellas de forma notable. Eso si, necesito tiempo, necesito apoyo, confianza.

Hubo un tiempo en el que no saber a ciencia cierta el bando a donde querías pertenecer te convertía en alguien poco creíble y profesional. Una persona tenía que tener bien claro que era un abogado en potencia, o un economista o una profesora. Y si, hay mucha gente que lo tiene claro. Hoy en día, gracias a dios, el abarcar ámbitos dispares hace que uno se convierta en una persona bastante polivalente. Una baza importante que antes ni siquiera se contemplaba.

Tengo ideas que todavía necesitan despertar y arraigarse en la tierra con más firmeza. Necesito que alguien crea en mi, para en parte,  creer  yo en mi misma. Mi auténtico talón de aquiles. Que necesito saber que creen en mi, para poder aflorar mi interior. Ése, que con el tiempo y varias desventuras, se ha convertido en alguien tímido y reticente a sentir que en realidad, tiene muchas cosas maravillosas que ofrecer.

 

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One comment

  1. Andreu says:

    No tienes porque quedarte encasillada. Si tienes nuevas ideas y proyectos ¡lánzate!
    No puedes abarcarlo todo a la vez, así que simplemente haz una lista de los que más te apetecen ahora y elige uno o dos de ellos.
    Trabaja y céntrate en esos proyectos y deja a los otros para cuando llegue su tiempo.
    El que mucho abarca poco aprieta (y se agobia), así que elige alguno y si no sabes con cuál empezar: elige el más sencillo o déjalo a la suerte.

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